SANTOS, Brasil, 16 de junio.- El legendario Pelé es el símbolo del “jogo bonito” y muchos de sus más de mil goles son vistos como obras de arte, pero hasta ayer Brasil no le había dedicado un museo a su futbolista más universal.

“Se demoró mucho, desafortunadamente. Pero este museo va a eternizar mucho más a Pelé, que ya es eterno”, dijo el exfutbolista Jonas Eduardo Américo, Edú, que jugó con él diez años.

La ciudad de Santos aprovechó los focos del Mundial de Futbol para inaugurar el recinto, con el que da las gracias al exfutbolista por haberle dado un lugar de honor en la historia de este deporte.

“Muchos iconos en el mundo tienen un museo: Shakespeare, Picasso... Es muy importante promover la cultura de los grandes personajes de nuestra historia”, resaltó el alcalde de esta ciudad portuaria, Paulo Alexandre Barbosa.

Rodeado de varios ministros brasileños y de antiguos compañeros de hazañas, Pelé dijo estar muy emocionado por el reconocimiento de la ciudad que lo acogió a los 15 años.

“No quiero hablar mucho porque empiezo a llorar”, advirtió el exjugador, que vestía un pantalón y camisa beige que le distinguían de los trajes oscuros de las autoridades.

“Agradezco a Dios porque me dio salud para estar recibiendo este homenaje”, dijo Pelé, de 73 años, en su breve discurso.

El ídolo quiso compartir el homenaje con sus antiguos compañeros del Santos, el equipo que llegó a dominar el continente y el mundo con las dos Copas Libertadores e Intercontinentales de 1962 y 1963.

Tampoco olvidó a la inolvidable selección de Brasil con la que ganó los Mundiales de Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970.

“Tengo la certeza de que en el cielo están algunos que también hicieron parte de este momento de mi vida”, afirmó.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, había previsto viajar a Santos para acompañar a Pelé, pero finalmente envío un mensaje en video en el que destacó la dimensión del homenajeado.

“Es nuestro mayor crack. Merece ser reconocido y sus hazañas eternizadas”, sostuvo la mandataria.

El museo O Rei Pelé, inaugurado el cuarto día de competición del Mundial, fue habilitado en una antigua sede del Ayuntamiento de Santos ubicada junto a su puerto, uno de los más importantes de América Latina y cuyos alrededores se quieren revitalizar.

Para las obras, que duraron cuatro años, hubo que restaurar dos casonas históricas que estaban completamente en ruinas.

El moderno museo, de cuatro plantas, contará con más de dos mil 500 objetos del “rey del futbol”, pero por el momento tiene únicamente 165 expuestos.

Los aficionados que peregrinen a Santos podrán encontrar piezas antiguas, como camisetas de los únicos tres equipos que defendió en sus dos décadas de carrera: Santos, Cosmos de Nueva York y la selección nacional de Brasil.

También se exhiben balones, botines, mantas utilizadas en las vueltas al mundo que dio Pelé y algunos objetos personales, como su partida de bautismo.

Hay espacio para algunos de los innumerables reconocimientos que, hasta hoy, sigue recibiendo el jugador nacido en Três Corações, Minas Gerais, de un padre futbolista.

Un ejemplo es el Balón de Oro honorífico que la FIFA le entregó el pasado enero para que su carrera no se quedara sin el mayor premio individual, que en aquel entonces estaba reservado a futbolistas que jugaban en Europa.

“Este museo es muy importante también para la gente que tuvo el placer de jugar con él en el Santos y Brasil”, destacó Edú.