TERESÓPOLIS, 16 de junio.- Las alarmas se prendieron en Rusia al mismo tiempo que en la concentración de Brasil. Hulk, el delantero fuerte de Brasil, sintió un pinchazo en el muslo izquierdo y su rostro amargado vaticinaba lo peor.

El Zenit, su equipo en la vieja Rusia, pagó por él hace dos años más de 45 millones de dólares y Scolari, su entrenador en la verdeamarelha, se preocupó porque a dos días de enfrentar a México, tendría una baja sensible.

De inmediato lo llevaron a enfermería y al poco rato, para descanso de los brasileños apareció sonriente, todo indica que quedó en un susto y que el ataque del equipo anfitrión podría estar completo ante México.

Lleva dos aretes, uno en cada oreja y se distrae con amabilidad atendiendo las preguntas sobre su dolor. Enseña el músculo Hulk hasta sin querer porque es un tipo extremadamente fornido, como el del comic, pero igual le aqueja el esfuerzo.

Es una Copa del Mundo. Claro que hice gestos de tristeza y preocupación. En un torneo así no es bueno sentir dolor pero hablaron conmigo, me dijeron que estuviera tranquilo y después de analizar mi pierna es probable que esté bien para el partido con México.

Quiero jugar todos los partidos y estar en todos los entrenamientos, por eso me puse tan mal cuando sentí el piquete”, afirmó. 

Brasil entrenó con normalidad en Teresópolis. Luis Felipe Scolari plantó en la práctica el mismo equipo que estuvo en el debut con Crocacia.

La alineación que usó fue la siguiente: Julio César en el arco; Dani Alves, David Luiz, Thiago Silva y Marcelo en defensa; Luiz Gustavo y Paulinho en medio campo junto a Neymar y Oscar para dar libertad al frente a Fred y Hulk.

Precisamente tras anotar un gol, Hulk buscó un balón filtrado a ras de césped por Neymar y frenó de golpe. Se llevó la mano al muslo y se fue del entrenamiento adolorido.

Si algo tiene Hulk entre sus virtudes es la rapidez y la corpulencia. Sin embargo, de cerca se nota a un hombre extremadamente educado y tranquilo.

En vísperas del juego ante México da explicaciones cortas y concisas. Él también estuvo en aquella derrota en Londres por la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de 2012 e hizo el gol que acercó a los brasileños sobre el final pero que no bastó.

“Ha pasado ese episodio. No sabemos de revanchas, esto es otra cosa. El año pasado jugamos en la Copa Confederaciones y ganamos. Me preocupa México por su forma de juego porque el estilo es muy complicado, ya los conocemos aunque también pensamos en ganarles y después en la segunda fase”.

Para Hulk, lo dulce de la vida es jugar futbol. A los 28 años no sabe hacer otra cosa que disfrutar la competencia. Está feliz por volver a casa porque confiesa que echa de menos Brasil en donde apenas pudo jugar un año con el Vitoria. Es muy importante para él exhibirse ante sus compatriotas en su tierra pues ha pasado más tiempo en Japón, Portugal y Rusia.

Me siento bien porque iremos a Fortaleza, una ciudad que me gusta, en la que jugamos en la Copa Confederaciones. Quiero hacer goles y mucha calidad en ellos”.

De México prefiere mostrarse mesurado. Acepta que la final olímpica fue dolorosa pero se enfoca en el Mundial.

“De México conocemos su forma de juego que es pausada y de buen toque. Creo que es un gran equipo, pero no puedo decir que haya un jugador en particular que trascienda, para mí lo colectivo es su fuerte.

Me alegra que estén en Brasil, vi el recibimiento que tuvieron en Sao Paulo y cómo los apoya la gente, es fantástico”, destacó el delantero.

Hulk descansará y estará de vuelta para el reconocimiento de la cancha del Castelao. Para ese momento, habrá repuesto energías porque hasta los que se sienten super héroes como él, necesitan parar un poco y recargar energía para la siguiente batalla.