CIUDAD DE MÉXICO, 12 de junio.- Luiz Felipe Scolari, Felipao, hombre de éxito que tiene la posibilidad de entrar en la historia del futbol como bicampeón del mundo, en caso de levantar la copa este año con Brasil.

Sustituto de Mano Menezes en el banquillo carioca, Scolari es garantía de trabajo y triunfo tras obtener el título mundial en la edición del 2002 en Corea-Japón.

Alcanzó la gloria hace 12 años en el Estadio de Yokohama, frente a una Alemania liderada por Oliver Bierhoff, Michael Ballack y Oliver Kahn, a la que terminaron venciendo con dos goles de Ronaldo Luis Nazario de Lima, “O Fenómeno”.

Posteriormente, para Alemania 2006, decidió hacerse cargo del representativo de Portugal, a quien pudo llevar a las semifinales del torneo, quedando en cuarto lugar de la competencia.

Para el Mundial de 2014 cuenta con la ayuda de otro campeón del mundo, Carlos Alberto Parreira, a quien le toca ser auxiliar técnico y que podría levantar el trofeo también por segunda ocasión, tras hacerlo en Estados Unidos 1994 cuando dirigió a la ‘Canarinha’ de Romario y Bebeto.

Felipao tiene la posibilidad de convertirse en el segundo técnico bicampeón del máximo torneo del balompié. El italiano Vittorio Pozzo es el único que cuenta con esa etiqueta, al ganar los mundiales de Italia 1934 y Francia 1938 con la ‘Squadra Azzurra’.

Otro técnico que puede alcanzar dicha distinción es Vicente del Bosque, moviendo las riendas de España que se coronó en la pasada edición, sin embargo, la responsabilidad que carga Scolari es mayor por tener bajo su mando al combinado anfitrión.

Tras un profundo análisis decidimos entregar el destino de la selección con vistas al Mundial a unas manos competentes, con capacidad reconocida y experiencia ya probada a través de títulos conquistados”, dijo el presidente de la Federación Brasileña de Futbol, José Maria Marín en la presentación de Scolari como técnico de Brasil.

"Sólo una fatalidad nos saca el título de campeón", declaró recientemente el dirigente.  

Con dos campeones del Mundo en el banquillo de la ‘Verdeamarelha’ la participación del equipo ilusiona a su nación, aunque los triunfos del pasado no garanticen que Brasil se vuelva a llenar de gloria y haga desaparecer el ‘fantasma’ de 1950, cuando a manos de Uruguay perdieron la final en el mítico Maracaná.