RÍO DE JANEIRO, 12 de junio.- Andrea Pirlo aparece en el Resort de Mangaratiba, donde entrena Italia, y un silencio se apodera del ambiente. El hombre no sólo ordena en el campo con buen gusto, sino también lo hace entre los que le quieren escuchar hablar. Su mirada serena, combinada con la barba tupida, le da un aire coralino.

Pirlo, de 35 años, sigue siendo el bálsamo de una Italia de Césare Prandelli dispuesta a todo por robarse la copa de Brasil, pero siempre con buena manufactura. Nadie más que él entiende que la individualidad nunca estará por encima del juego colectivo.

Lo triste de que Pirlo hable en esta ocasión es que ha anunciado su final con la selección.

Es un hecho que me tengo que hacer un lado. No creo y ni siquiera aspiro a vivir otro Mundial, ya no es mi tiempo. Si las cosas no salen bien en el campo, me irrito, así que mejor veo las cosas desde mi casa. Analizaré si me quedo un tiempo más, pero es hora de darle paso a los jóvenes.”

Justo se cruza su salida de Italia con la renovación que hizo con la Juventus. Será la última vez que se observe a este líder silencioso en una Copa del Mundo, un hombre que convierte al futbol en sinfonía, el comandante de los gregarios italianos inspirados por un juego más ofensivo. Es el estandarte de un futbol que parte de una versatilidad en la táctica y pasa sin problemas a jugar con la pelota en los pies.

Pero Italia no depende de mí”, dice, cruzado de brazos, como si sólo le faltara un café por enfrente. “Nunca las individualidades van a estar por encima del conjunto. Todos estamos hombro a hombro y llegaremos así hasta el final, siendo un equipo competitivo para el torneo.”

Italia debuta en la hoguera de enfrentar a Inglaterra en un grupo que es lo mismo a una ruleta rusa (también están Uruguay y la débil Costa Rica).

Sabemos que Inglaterra es un gran equipo, pero no es imposible que pierdan”, señala.

Las asistencias de Pirlo son perfectas para un equipo que ya no se obsesiona con la defensiva, sino que se desliza por el campo en busca del gol,

Me siento cómodo con Prandelli, sabe ubicar bien a los muchachos. A mí me tocan los tiros libres. Me encanta.”