CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- Miguel Herrera tiene dos pasiones: el futbol y sus mujeres, su abuela, su esposa y sus dos hijas. Hoy, como director técnico de la selección mexicana, está tocando la fama. No le asusta, porque, asegura, la fama y el éxito son resultado del trabajo.

En una charla con Entre Mujeres/La Entrevista, que se transmitió ayer por Excélsior Televisión y que conducen Fabiola Guarneros, Paola Virrueta y Yazmín Jalil, el entrenador del Tricolor revela que ha logrado su sueño máximo: ser el director técnico del equipo que nos representará en el Mundial de Brasil 2014.

No le da miedo el fracaso y dice que también tiene que prepararse para ello. Es devoto de Dios, pero no le pedirá ganar un partido, le pedirá salud.

La entrevista se realizó en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), donde se concentra el equipo mexicano.

El Piojo Herrera no comparte la opinión de que el milagro de hacer un buen trabajo en Brasil dependa de él.

“La verdad es que no. No soy yo tanto; ojalá sean los muchachos, el éxito de ellos es el que nos va a arrastrar a todos y dar felicidad a todos los mexicanos.”

Los mexicanos tienen los ojos puestos en ustedes. Y seguramente a quienes no les gusta el futbol, en el Mundial se volverán aficionados…

Bueno, por supuesto, la verdad que el futbol es un poquito como la Virgen de Guadalupe. El futbol y la Virgen de Guadalupe es lo que más idolatramos los mexicanos.

A veces te vemos en la cancha todo enojado, con el sentimiento, ¿el futbol es tu pasión?

Sí, sí, sí. Y si no lo vives con pasión, obviamente no eres parte de él, digo, dentro de la cancha. Si en la tribuna se agarran a golpes por la pasión que desborda el resultado, abajo imagínate qué estamos sintiendo. Obviamente vienen esas locuras que hace uno de repente.

¿Y esas locuras que de repente tenías como jugador, que te metieron en un par de problemas, ahora cómo las vives?

Hemos ido modificando eso porque además tenemos que dar ejemplos y exigirle a los muchachos que no hagan esas tonterías.

¿Y cuál fue la peor tontería que has hecho?

Sin duda la patada que di en una eliminatoria a un hondureño, que casi me toca salir en ese tramo de la selección y que después me costó, seguramente, no haber ido al Mundial.

En el 94…

Sí, en el 94.

¿Miguel, le tienes miedo a la fama?

No. La fama es muy efímera, la fama dura lo que dura el aire en la mano. Si tú quieres tener mucha fama y mantenerla, hay que trabajar muy fuerte y hacer las cosas muy bien para que la gente siga creyendo en ti, siga teniéndote como la gente que idolatra, la gente que ve, la gente que observa y la gente que escucha. Pero la fama, reitero, es parte del éxito de tu trabajo y cuando dejas de tener éxito la fama se voltea y quien se la cree mucho, pues el golpe es mucho más fuerte.

¿Por qué aceptaste dirigir a la selección mexicana?

Porque me encanta el futbol. Es mi pasión, es mi vida y por ser técnico. Obviamente el logro  máximo de un técnico es dirigir a la selección de tu país, y para mí ése es el tope y estoy feliz.

¿Es un sueño que te llegó muy pronto?

No es que me llegó pronto, me llegó en un momento que a lo mejor yo no lo esperaba. No me imaginaba que este Mundial iba a ser para mí. Estaba seguro de que el Chepo llegaba, estaba haciendo las cosas muy bien, y yo me estaba preparando para el siguiente proceso para levantar la mano y decir: “Sí, estoy aquí y tengo las cosas ganadas, lo éxitos, los logros para poder pensar en ser un candidato”, y de repente aparecen: “¡Pues, órale, te toca!”, y, bueno, pues hay que dar los resultados, porque además yo tenía un par de partidos, eran 12, y yo tenía los últimos y se acabó. O va al Mundial México o te vuelves la persona más ingrata.

¿No te dio miedo en ese momento? Ibas por el México-Nueva Zelanda...

No, no, al contrario, mucha ilusión con las condiciones de conseguir el objetivo y después que me dieran la posibilidad, porque además no me garantizaban dirigir a la selección aunque consiguiera el boleto. Como se los dije a los muchachos: “A ver, lo único que sí tenemos que traer es el boleto. ¿Quién va a ir al Mundial? No lo sé. México, sí”. Porque ni yo lo tenía claro. Era para dos partidos. Después trajimos el boleto y después de ocho o diez días se dio el nombre de que siguiera yo al frente. Pero sí fue, obviamente, algo inesperado.

¿Por qué te dicen El Piojo?

No sé. Me lo puso la gente del
Atlante y nunca les pregunté.

Estás Entre Mujeres, puedes decirnos…

La verdad es una pregunta muy recurrente durante toda mi carrera y la verdad me he acercado a la gente del Atlante, porque viví allí muchos años como jugador y como técnico, y no se me ocurrió decirles por qué me pusieron El Piojo.

¿Te gusta?

No sé si me gusta, no me molesta, ya es parte de...

De chico jugabas  basquetbol, ¿tenías otros apodos?

Cocoliso, porque de chiquito mi mamá nos rapaba. En la calle, con mis amigos, era el Cocoliso, Cocol, porque siempre estaba rapado. En el basquetbol, Araña, porque sí brincaba bastante, y en Torreón me pusieron La Hormiga Atómica.

¿Cuando te invitaron a dirigir el Mundial lo consultaste con tu esposa, con tus hijos, no lo pensaste dos veces, te detuviste?

Todas las decisiones que uno toma son con la familia. Es lo más importante que tiene uno. Tengo dos niñas hermosas que me apoyan, que me dan todo, he vivido entre mujeres, agraciado, mi abuela y mi madre nos sacaron al frente. Lo primero que tuvimos fue mi abuela, ya se nos adelantó, y luego mi mujer, mis hijas, tengo cuatro hermanas, entonces la verdad he vivido encantado entre las mujeres. Y sí, las decisiones que tomo, a pesar de que obviamente recaen en mi responsabilidad de trabajo, sí las platico con mi familia. Ésta de ser técnico de la selección te cae, bueno, no la puedo rechazar, y al contrario, era la felicidad enorme de mi casa. Todos estábamos felices de que llegara esto y, pues, en el momento, un 2013 inigualable.

Miguel, siempre hablas de las mujeres que te acompañan, pero hay una figura paterna importante, tu padrastro…

Sí, sí. Lo quiero como si fuera mi papá. La verdad es que todavía hasta el día de hoy lo veo seguido. Él vive en Veracruz  por el enfisema pulmonar que tiene, pero obviamente es alguien que quiero mucho y que de repente digo: “Éste sí le entró. Éste sí era valiente”, porque le entró a un matrimonio con una señora que tenía cuatro hijos de su primer matrimonio y no se echó para atrás, y la verdad es un cariño muy grande el que le tengo.

¿Y tus palabras le ayudaron para no abandonar este mundo, cuando se complicó su salud?

No fueron mis palabras. Obviamente fue el de arriba el que nos lo regresó un rato y como le digo: “Ya te dieron otra oportunidad, ya cuídate, pero ya no fumes, ya no hagas eso. Y me dice: “Yo quiero vivir, no durar”.

¿Qué ha pasado con tu papá? ¿Te ha buscado?

Nada, cero.

Ni tienes ganas, ni curiosidad, para qué…

Sí, para qué.

¿Te hubiera gustado tener un hijo?

Mira, nunca lo pensé. Mi mujer me decía: “El que venga, que sea niño”. Yo con mis hijas estoy feliz, nunca me quede con las ganas de tener un hombre y, como les digo, tengo dos hijas, seguramente va a haber muchos hombres en mi casa.

¿A qué santo te encomiendas, sobre todo ahora?

Mira, yo al único que le tengo pedido algo es al de allá arriba, a Jesús. Cada quien tiene su dios, cada quien tiene su forma, yo le pido a él que me de salud. La verdad no le pido ganar un partido, él está más ocupado en otras cosas, no dándome suerte para ganar un partido, mejor salud. Si nos da salud, lo demás lo damos nosotros.

Además, Dios ya está ocupado oyendo a todos los mexicanos que están pidiendo ¡ganar un partido!

Mexicanos y todo el mundo del gremio. La verdad que pedirle  por un partido de futbol me parece algo ilógico, igual si lo pido se lo pediría al de enfrente, yo lo único que le pido es salud.

Hay muchos mitos en el mundo del futbol, por ejemplo, que son muy mujeriegos.

Yo creo que cuando eres soltero, los chavos obviamente tienen dinero en la bolsa, se gana bien, traen un buen carro, son famosos y conocidos. Es obvio que las mujeres buscan a alguien así, un tipo conocido y atléticamente están bien, están fuertes, tienen buenos cuerpos; eso a las mujeres les gusta, igual que a nosotros los hombres nos gusta ver un buen cuerpo, entonces sí hay parte de que cuando eres soltero puedes tener una novia, novias, amigas, lo que sea. Pero también hay muchos chavos que se casan muy jóvenes. A mí me pasó. Yo me casé a los 20 años, tengo 26 años de casado, entonces de repente hay de las dos partes. El futbolista que le gusta ser mujeriego, el que le gusta ser ojo alegre, el que le gustan las mujeres.

Que se escapan de las concentraciones…

Sí, y hay otros que no, que viven con su familia y están contentos. Y, bueno, a veces pagan justos por pecadores, pero ya nos embarraron a todos los futbolistas con ser mujeriegos

¿Cómo eras tú de joven?

Yo no tomo. Me acostumbré a tomar unas copas de vino en la comida, cuando dirigí al Monterrey, con Luis Miguel Salvador. Como su suegro era dueño de una vinícola, nos ponía vino en la mesa y, pues, bueno, nos tomábamos una copa. Me encantaba de chavo ir a las fiestas, ir a las discos, hoy no puedo. La última vez fue en diciembre, porque mi hija quería que la llevara a fuerzas al aniversario del Baby ’O. Conocía muy bien al dueño y me decía: “Qué chistoso estar en el antro, tú con tu hija y yo con mi hijo, qué rollo”.

-¿Y la tentación de Brasil con tus seleccionados y con las chicas?

Vamos con la idea muy clara de hacer cosas trascendentales. Si quisiéramos ir a pasear, pues yo les diría: “Chavos, no nos comprometamos a ganar”.

¿Van a llevar podóloga a Brasil?

Vamos a llevar podólogo. Tenemos podólogo, allí esta. Ya le dijimos que lleve a alguien (risas).