CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- El Gran Premio de Mónaco se caracteriza por ser una competencia donde gran parte del resultado se decide en la sesión de clasificación. La historia muestra que una vez que la carrera toma forma y se libraron los choques del primer giro es difícil rebasar y frenadas arriesgadas o la estrategia de pits se convierten en el único camino para avanzar posiciones.

De 2000 a la fecha ganar la pole position es casi sinónimo de un triunfo seguro en el Principado. El alemán Nico Rosberg es muestra de ello, cuando en 2013 dominó de punta a punta para darle la primera victoria a Mercedes-Benz en esta tradicional fecha del calendario.

De las 14 ediciones más recientes, en nueve el vencedor de la posición de privilegio ganó. Sólo cuatro pilotos rompieron este esquema: David Coulthard (2000 y 2002), Michael Schumacher (2001), Juan Pablo Montoya (2003) y Lewis Hamilton (2008), pero todos ellos con un común denominador: saliendo siempre dentro de los tres primeros lugares.

¿Dónde está la clave? En tener pista libre. Aquel piloto que lidera la carrera se encuentra sin el tráfico de otros competidores y logra establecer una distancia, que en la mayoría de las ocasiones, ni con las paradas de pits es reversible.

A ello se le suma el ritmo de los rivales. Un error en la sesión de clasificación puede hacer que un piloto veloz quede por detrás de autos lentos. Sin importar su ritmo y potencia, la falta de espacios para rebasar hacen que se formen los denominados “trenecitos”, hileras de monoplazas formadas al más puro estilo de un desfile y sin cambios en las posiciones por un amplio número de giros. Un coche lento puede estorbar toda la duración de la competencia. 

Estas situaciones son aprovechadas al máximo por el puntero. Fernando Alonso obtuvo su victoria de 2006 en Montecarlo con una ventaja de 14 segundos respecto al colombiano Juan Pablo Montoya. Un año después, el asturiano, ya con McLaren, repitió en lo más alto del podio con cuatro segundos de ventaja sobre Lewis Hamilton y más de un minuto sobre el brasileño Felipe Massa, tercero de la carrera.

Pero Mónaco también tiene una característica: el alto número de accidentes. El francés Olivier Panis se encontró con esta suerte en 1996 y le otorgó a la ya desaparecida escuadra Ligier su primer y única victoria, misma situación que fue para el galo, ante el abandono de tres cuartas partes de la parrilla.

El Principado pone a disposición de nueva cuenta sus calles para los monarcas de la velocidad, pero sólo uno podrá ser nombrado este domingo como el rey. Nico Rosberg podría unirse a la lista de 13 competidores que han ganado, al menos en dos ocasiones, en una de las tres joyas del automovilismo deportivo.