PACHUCA, 8 de mayo.- A diferencia de Santos, Pachuca defendió siempre sus valores como equipo y se llevó, como consecuencia, una ventaja de dos goles en la ida de las semifinales del futbol mexicano.

La lluvia suele provocar errores y afectar los estilos de juego, pero en los Tuzos nada de eso se notó. Así fuera con charcos y un margen más alto de riesgo, la idea que defienden es la misma: tocan y tocan hasta encontrar el arco contrario.

El primer tiempo del partido de ayer fue de ellos, en gran parte por eso. Igual dominaban a Santos en el medio campo como por las bandas, a velocidad o en espacios cortos. Al menos cuatro jugadas claras de peligro tuvieron los hidalguenses antes del gol de Diego de Buen, la mayoría de ellas tapadas por el guardameta Oswaldo Sánchez.

Fallaron Enner Valencia, Hirving Lozano y Abraham Darío Carreño; acertó De Buen con un tiro libre que se metió por el poste que defendía Oswaldo. Santos no tuvo reacción y se perdió conforme pasó el tiempo, con todo y el cabezazo al poste de Oribe Peralta.

Las bandas fueron el lugar preferido del Pachuca y una pesadilla sin fin para los de Torreón; ahí, ni José Abella ni Jonathan Lacerda pudieron sentirse alguna vez tranquilos cuando se aparecían Lozano y Pizarro.

Tras el descanso, la tormenta apretó igual que los Tuzos. La ventaja fue mayor con el tanto de Hugo Isaac Rodríguez. Los de Torreón se notaron acabados a partir de entonces, sólo pudieron enviar un segundo disparo al poste de Néstor Calderón, que salió del campo, y al final renunciaron a ceder más espacios.

No se vio un pelotazo del Pachuca; por el contrario, tal como lo hizo desde el comienzo, cerraron el partido dando pases de un lado a otro con la misma precisión de una danza folclórica.