SAO PAULO, 5 de abril.- La invasión del terreno por parte de aficionados y problemas con el sistema de sonido fueron algunos de los contratiempos en la primera prueba del estadio de la Copa del Mundo en la ciudad amazónica de Manaos.

Los organizadores quedaron satisfechos por el resultado de la prueba en la que unos 40 mil aficionados vieron un partido entre el Vasco da Gama y el Resende por la Copa de Brasil, pero reconocieron que tienen que resolver algunos problemas antes del primer partido del Mundial, que será el 14 de junio entre Inglaterra e Italia.

Los 600 auxiliares que eran probados por primera vez no pudieron evitar que algunos fanáticos entraran al terreno de juego después del empate sin goles entre los clubes de Río de Janeiro.

Antes del comienzo del partido el Himno Nacional no se escuchó, porque el sonido local falló y no hubo audio. Los seguidores enfrentaron varios problemas para entrar, y las comunicaciones dentro del estadio no funcionaron, según los organizadores.

“Este fue el primer evento oficial de prueba y no esperábamos que las cosas fueran perfectas”, comentó Tiago Paes, uno de los funcionarios a cargo de las operaciones del comité organizador local. “En general quedamos muy satisfechos con los resultados en Manaos”, agregó.

La Arena da Amazonia fue inaugurada oficialmente el 9 de marzo con 20 mil fanáticos por motivos de seguridad.

Sin embargo, el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, está optimista con las obras en los inmuebles mundialistas al grado de asegurar que Brasil está al filo de una nueva era.

“La mayoría de los preparativos están perfectamente encarrilados. Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer en los próximos 69 días, y seguimos cooperando estrechamente con nuestros socios brasileños para asegurarnos de que todo lo necesario para el éxito de los partidos esté bien dispuesto. Ésta es nuestra responsabilidad para con los casi 2 millones 600 mil aficionados que han adquirido entradas hasta la fecha, y con las 32 selecciones. Todo avanza a plena marcha en Curitiba y Porto Alegre, dos de los tres grandes desafíos a los que nos enfrentamos”, aseguró convencido.