CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril.- Jorge Gutiérrez vive sus primeros días en la NBA con la satisfacción de haber cumplido el objetivo de llegar a esa liga, y al mismo tiempo con la responsabilidad de demostrar a los Nets que fue una buena decisión contratarlo. Parte de esa demostración de calidad pasa por el liderazgo, una cualidad que, dice él, demostrará cada día.

“El guardia siempre tiene que ser un líder, no importa si empiezas o entras de cambio. Yo estoy bien con eso, juego esa posición, me siento bien de líder y organizando la segunda unidad”, asume el jugador de los Nets de Brooklyn.

Gutiérrez, originario de Chihuahua, ha recibido buenos comentarios por sus cualidades defensivas, un sello que no piensa desperdiciar en la liga estadunidense.

“Llegando a la NBA debo jugar como siempre lo hago, hacer mi papel, mi principio es la defensa y luego hacer cosas pequeñas como robos de balón, eso aportaré”, promete.

El tricolor recibió un par de contratos de 10 días y el pasado viernes se quedó definitivamente en la liga hasta el resto de la temporada.

“Me ha ayudado mucho tener jugadores de tanta experiencia en el equipo, he podido aprender el juego más rápido porque hacen el juego muy fácil para mí, siento que la experiencia ha ayudado mucho para mantener esta racha.”

El mexicano está en el mejor equipo como local desde enero, una quinteta que amarró el domingo un lugar en la postemporada. Al mismo tiempo, han sido días de aprendizaje.

“Han sido días muy buenos, todos me tratan de forma muy positiva, con jugadores con experiencia y coaches como el que tengo todo es más fácil. Seguiré haciendo lo que hago bien, defender y organizar al equipo”, afirma.

Un plus en la experiencia NBA de Jorge Gutiérrez se llama Jason Kidd, un exarmador histórico en la liga más importante del basquetbol mundial y ahora su coach.

“Fue uno de los armadores más importantes de la NBA, es bueno para aprender el juego un poquito más rápido y seguir adelante. Me ayuda a jugar mejor”, afirma.

Gutiérrez sabe que la experiencia en la Liga de Desarrollo le ha facilitado la adaptación a la NBA, aunque admite que le falta rapidez para estar a su mejor nivel. En el plano personal, la adaptación también ha contado con ayuda de los mexicanos Gustavo Ayón y Horacio Llamas, con quienes habla constantemente, y sobre todo con la certeza de que las barreras más complejas parecen estar superadas. “El momento más difícil fue dejar a mi familia para irme a Denver, dejar a mi familia a los 16 años para ir a Estados Unidos”, finaliza.