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CIUDAD DE MÉXICO, 13 de marzo.- Los semáforos están por apagarse y el tiempo de planear y prepararse se agotó. A partir de ahora el único espacio y tiempo disponible es para ejecutar. Nuevamente, el legendario trazado semipermanente de Australia, en el Albert Park, será sede del evento más esperado por los aficionados al deporte motor: el inicio de la temporada de Fórmula 1.

En la mira Vettel y bajo los reflectores, sus cazadores, Lewis Hamilton, Fernando Alonso y Kimi Räikkönen.

Lo mostrado en la pretemporada coloca a Hamilton como el candidato con más posibilidades de abollarle la corona al tetracampeón alemán, quien deberá demostrar que también sabe remar contra corriente.

Si bien el año pasado fueron las  llantas Pirelli las, que protagonizaron la escena, esta temporada todo parece indicar que serán los nuevos motores V6 turbocargados, que bajo una nueva normativa han puesto a Mercedes-Benz, Renault y Ferrari a retar el talento de sus ingenieros.

Los pilotos deberán sacar a relucir sus capacidades de adaptación y sobre todo su resistencia ante la frustración, pues hasta que vuelvan a Europa los equipos no tendrán oportunidad de ajustar gran cosa en sus bólidos.

Para hacer aún más emocionante el arranque de la temporada, el primer reto de 2014 será precisamente un trazado que exige a los motores su máximo desempeño. Un circuito que combina distintas superficies, exigiendo que las plantas de poder aceleren a su máxima capacidad durante algunos segundos, para inmediatamente después dejar caer las revoluciones al entrar a las trabadas curvas. Ante tal configuración, Australia se constituye como el segundo Gran Premio que más combustible demanda en el año.

Los ojos del mundo están puestos en Renault, que deberá sobreponerse a las dificultades para ofrecerle a Red Bull un motor competitivo, que parece no estará listo para Australia.

Este año en Melbourne el GP de Australia cumplirá 30  ediciones, protagonizando algunas de las carreras más emocionantes de la máxima categoría, y de nueva cuenta el equipo Williams llega a la tierra del rugby con posibilidades de brillar, tal como hace tres décadas cuando ganó el primer Gran Premio de Australia con Keke Rosberg al volante.

El trazado que desde 1996 ha recibido de forma ininterrumpida a la máxima categoría ofrece un gran reto a equipos y pilotos, gracias a su configuración con 5.303 kilómetros de longitud y 16 curvas, 11 hacia la derecha.

Se espera que las velocidades máximas se incrementen significativamente respecto al año pasado, cortesía de una menor carga aerodinámica que se beneficia de la gestión de los turbocargadores, sin embargo habrá que ser cuidadosos con los acelerones pues pueden castigar el consumo de gasolina, que por regla no puede ser mayor a 100 kg.

Pensando en las paradas de pits, los equipos deberán considerar que el tiempo que se emplea en recorrer el pit lane de Albert Park es de 20 segundos, así que aproximadamente las escuderías deberán contabilizar 25 segundos por cada detención.

Si bien se esperan temperaturas condescendientes para la carrera, entre 25 y 30 ºC, como es costumbre en Australia se espera que muchos autos abandonen la carrera.

A bordo de su Ferrari, el karma de Kimi podría sonreírle para repetir la victoria con la que el año sorprendió a propios y extraños, pues los Ferrari llegan con mucho mejores expectativas de lo que lo hicieron los Lotus en 2013, sin embargo esto sería una dura afrenta para los motores Mercedes-Benz que este año se perfilan como favoritos para mandar en la máxima categoría.