MADRID, 11 de marzo.- El Atlético de Madrid completó hoy su irrupción entre los ocho mejores equipos de Europa, con su pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones con un 4-1 al Milan, una demostración más de la competitividad rojiblanca con Diego Costa, dos, Arda Turan y Raúl García como incontestables goleadores.

Fue una noche grande de 'Champions' en el Manzanares, de esas anheladas por los hinchas desde hace años. Se sentía en el ambiente, el mismo de aquel 19 de marzo de 1997 frente al Ajax en los cuartos de final. A esa ronda del torneo volverá 17 años después con un camino solvente y sin derrotas en esta edición de la competición.

Su comienzo del duelo fue inmejorable. El cronómetro marcaba dos minutos y medio cuando una jugaba rápida, de esas que tantos goles le han dado al equipo, asociado a ese fútbol directo incontrolable para sus adversarios: un robo de pelota, de Gabi; un centro perfecto, de Koke; y un remate magnífico, de Diego Costa.

Medio gol fue de Koke, el otro medio de Diego Costa, que anotó de forma acrobática el 1-0. El atacante fue un incordio constante para la defensa rival. Siempre en continuo movimiento, siempre dando múltiples opciones a sus compañeros para armar la jugada de ataque, por un lado, por el otro, con la pelota, en carrera, a la contra...

Era un panorama idílico para el Atlético, un impulso más para un equipo que ya ganó en San Siro y que ahora se proponía más, incluirse entre los ocho mejores de Europa y superar un desafío más en dos años sensacionales con Simeone, con tres títulos, la pelea por la Liga y la vuelta a la 'Champions'. Ya avistaba los cuartos.

No jugó el Atlético con el 0-1 de la ida, pero sí entonces con el 1-0 de la vuelta. Replegó líneas, se juntó en torno a su área, a la espera de las embestidas de su contrincante, ninguna hasta que una larguísima jugada, en la que el Milan movió, movió y movió la pelota de un lado a otro, abrió el camino de un inquietante empate.

Por su banda derecha encontró el equipo italiano una vía hacia la portería de Courtois, con un buen centro al área, mucho despiste en el marcaje de la defensa rojiblanca y un rematador, el brasileño Kaká, que cabeceó el 1-1 poco antes de la media hora (m. 27), en la primera ocasión del partido para un irregular conjunto 'rossonero'.

Sintió entonces preocupación el Atlético. Sin precisión en el pase, golpeado en su confianza por el tanto en contra, con una cadena de pérdidas de balón y exigido por el Milan, que amenazó con un cabezazo de Kaká. Pintaba a problemas el encuentro hasta que la fortuna reactivó al equipo rojiblanco con el 2-1 en el minuto 40.

Lo marcó Arda Turan con la colaboración involuntaria de Bonera. No parecía un tiro demasiado peligroso para Abbiati el lanzamiento del centrocampista turco desde el borde del área, pero el toque en el central lo transformó en una parábola inalcanzable para el guardameta, que vio inmóvil y sin opción como el balón le superaba.

Un alivio para el Atlético, que se recompuso con el gol, despidió el primer tiempo cerca del tercero, con una preciosa chilena de Raúl García por milímetros fuera de la meta visitante, y encaró la segunda parte más lejos de su área para defender y con contraataques trepidantes, como el que culminó Gabi con un disparo en el poste.

Ya no le dio respiro al Milan. Sólo un tiro de Robinho, el recurso de Seedorf para la reanudación, al que respondió Courtois con agilidad, como lo hizo a todos los balones que sobrevolaron su área. Fue una garantía para el Atlético, que sentenció después, a 20 minutos del final, con un cabezazo de Raúl García a centro de Gabi.

Un larguero de Robinho fue la respuesta del Milan, hundido con el 4-1 posterior de Diego Costa y ya incapaz de poner en duda la plaza del Atlético en los cuartos de final de la Liga de Campeones, un nuevo reto para un equipo que también impone su enorme ambición, competitividad y firmeza en el mejor torneo del continente.

cmb