CIUDAD DE MÉXICO, 10 de marzo.- Tan efímera es a veces la alegría en la casa del pobre que puede resultar desconcertante. Quién se podría imaginar que Gallos Blancos, un equipo que perdió su sitio en la Primera División el año pasado, tendría la capacidad para comprar una franquicia y mantener su puesto entre los mejores 18 equipos del futbol mexicano, que luego iba a clasificar a la liguilla por segunda ocasión en su historia y tras la dicha, el tinglado que se armó bajo el cobijo del empresario Amado Yáñez y su compañía Oceanografía comenzaría a desmoronarse debido a una investigación de la Procuraduría General de la República que acusa de fraude y lavado de dinero a su propietario.

Las versiones sobre la actual situación de Gallos Blancos giran entorno que el equipo se encuentra en problemas económicos debido a la ausencia del propietario Amado Yáñez, buscado por la autoridades mexicanas, aunque el presidente del Querétaro, Adolfo Ríos, asegura desconocer una posible intervención del Sistema de Administración y Enajenación de Bienes de la Secretaría de Hacienda, además que pide sólo enfocar la atención en temas deportivos.

“No tenemos ningún comentario al respecto, no tenemos conocimiento exacto de la situación. Mientras no tengamos ningún aviso oficial no tenemos una postura. No podemos tocar el tema porque no estamos enterados de nada”.

“Ahorita estamos enfocados en la situación deportiva. Nada Más”, avisó Adolfo Ríos, presidente de los Gallos Blancos.

Resalta que en el actual escenario, los jugadores tienen más de un mes sin cobrar salario y la directiva tuvo que pedir fiado para viajar a Cancún, Quintana Roo, y jugar contra el Atlante.

Situaciones que según el artículo 66 del Reglamento de Afiliación, Nombre y Sede de la Liga MX, podría causar la desafiliación de el club en caso de que su propietario o alguno de sus directivos incurran en actos delictivos y tengan problemas de dinero.

En el otro frente aparecen los Delfines de Ciudad del Carmen, equipo en el que también tenía participación Amado Yáñez. El equipo se encuentra fuera de la investigación de la PGR debido a que la propietaria es la esposa del empresario, Verónica  González Gutiérrez.

“No, los equipos son cosas independientes”, dijo José Luis Malibrán, director deportivo de los Delfines de Ciudad del Carmen.

El caso de los Gallos Blancos  es similar a  los vividos por Monterrey en 1991. El empresario regiomontano Jorge Lankenau compró al equipo y entre sus contrataciones estuvo la de Miguel Mejía Barón, técnico que a la postre estaría al mando de la Selección Mexicana. El pequeño reino que alzó Lankenau sufrió un golpe en 1996, cuando la autoridades decidieron encarcelarlo por ocho años debido a que defraudó a 230 inversionistas con 170 millones de pesos.

En caso de que Gallos Blancos no encuentre un nuevo inversionista, la Federación Mexicana de Futbol tendría que proceder a la desafiliación y los adeudos con los futbolistas se cubrirían con el depósito de cinco millones de pesos que se exige al inicio del torneo.

Fraudes en el futbol
  • El empresario regiomontano Jorge Lankenau compró a los Rayados de Monterrey en 1991  y cinco años después fue acusado de fraude bancario.
  • El presidente de los extintos Mapaches de Nueva Italia de la Segunda División, Wenseslao Álvarez, fue detenido por nexos con el crimen organizado durante un partido amistoso entre su equipo y el América.
  • El argentino Carlos Ahumada se convirtió en propietario de Santos Laguna y el León, que entonces jugaba en la Segunda División, y en 2004 fue encarcelado tres años por lavado de dinero, evasión fiscal y extorsión.
  • El piloto Jorge Rodríguez fue dueño de los Colibríes de Morelos, la franquicia más efímera de la Primera División, y después se le acusó ser el piloto privado del narcotraficante Amado Carrillo Fuentes.
  • El empresario Ricardo Henaine adquirió la mayoria de las acciones del Puebla en 2012 y después fue embargado por Hacienda debido a deudas con el fisco. Henaine fue desafiliado por la Federación Mexicana de Futbol y vendió al equipo.