CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo.- Aída Nabila Román Arroyo es parte de la mejor generación de arqueros que ha tenido México en la historia. Medallista olímpica de plata en Londres 2012, seleccionada para Beijing cuatro años antes, ganadora de podios en Juegos Panamericanos y Centroamericanos, la capitalina de 25 años puede presumir como su logro más reciente el oro en el Mundial Bajo Techo, un evento de segunda categoría al que los arqueros nacionales habían despreciado hasta que ella lo ganó este año.

“Hemos crecido mucho en los últimos años, no sólo yo gané una medalla de oro en el mundial, también lo hicieron las chicas de arco compuesto, creo que la diferencia es que hemos tenido las ganas de llevar lejos al país”, presume Román.

Nacida en la capital del país el 21 de mayo de 1988, Román creció en una familia de clase media que encontró en el deporte un medio de superación. Vivió entre varones y eso le forjó un carácter duro que le ha servido para ganar.

Tomó el arco a los 11 años, un día que faltó a su clase de gimnasia y acudió con su padre a un curso de tiro con arco. Pidió permiso para practicar esta disciplina y así comenzó su historia. “Quería hacer algo diferente, el futbol era fácil y todo mundo lo hace”, declara.

Mujer de pocas palabras, Aída Román practicó gimnasia, pero era muy alta. Luego, como sucediera con Ana Guevara, jugó basquetbol, pero lo dejó al percatarse que era un deporte muy desordenado si buscaba ser parte de la selección. Román incluso fue a la Olimpiada Nacional 2005 en basquetbol y también en tiro con arco, representando a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); pero el arco y las poleas eran lo suyo.

“En el tiro con arco tenía más reconocimiento que en cualquier otra disciplina”, declara la arquera mexicana, seleccionada nacional desde 2006, cuando fue invitada a su primer campamento a China.

Su primera competencia internacional fue a los 19 años en los Juegos Panamericanos de Río 2007. Ganó la medalla de plata en la prueba individual.

Fueron los primeros grandes resultados del tiro con arco mexicano en el escenario internacional, mismos que se consolidarían un año después con el impensable cuarto lugar de Juan René Serrano y el octavo de la juvenil Mariana Avitia en los olímpicos de Beijing 2008. En esa ocasión Aída fue eliminada en octavos de final.

Ahí supo que le faltaba trabajo mental, entonces decidió estudiar sicología en la Universidad del Valle de México. Dos años después, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez, ganó siete oros y una de plata para convertirse en la mujer con más preseas.

En 2011 obtuvo el primer oro con el equipo femenil en los Panamericanos de Guadalajara, un conjunto en el que también estaba Mariana Avitia y Alejandra Valencia. “A través del deporte me di cuenta de lo que soy capaz de hacer”, presume Román.

En Londres 2012 llegó su consolidación. Eliminado el equipo femenil en la prueba de conjunto y todos los varones en individual, Román se despertó de madrugada en la villa olímpica y volteó a ver a su compañera de cuarto. “Le dije ‘Mariana, nosotros lo podemos hacer’”, y así sucedió. Román ganó la medalla de plata y Avitia la de bronce. Un podio con dos mexicanas por primera vez desde 1984. En 2013 fue un año de bajos resultados para Aída, pero en este 2014 ha vuelto a los primeros planos.