CIUDAD DE MÉXICO, 18 de febrero.- La necesidad de crear un torneo de buena categoría para apoyar a desarrollar el talento de los tenistas mexicanos y mejorar sus rankings en la ATP, llevó en 1992 a Jesús Topete, entonces presidente de la Federación Mexicana de Tenis, a la creación del Abierto Mexicano.

Con el apoyo de Carlos Gómez y Gómez, entonces presidente de Banco Mexicano, que fuera el principal patrocinador del certamen en sus inicios, se adquirieron los derechos.

En octubre de 1992 la recién creada empresa de Mextenis, obtuvo los derechos del Abierto de Macieó, de Brasil, y se decidió que el Club Alemán, sede de importantes eventos como la Copa Davis, fuera la sede del nuevo torneo, que tendría una categoría International Series (hoy ATP 250).

El entonces vicepresidente de ATP, el francés Pierre Darmon, casado con la ex tenista mexicana Rosa María Reyes, fue quien le dio el aviso a Topete de la disposición para que hubiese un torneo en el país.

Con Lisette Trepaud, Raúl Zurutuza y Raúl Ramírez dentro del comité organizador, Topete dio a conocer de manera oficial el Abierto Mexicano de Tenis, que en su primera edición se jugó del 22 al 28 de febrero de 1993.

En sus primeras cuatro ediciones, el austriaco Thomas Muster fue el amo y señor: ganó de manera consecutiva de 1993 a 1996. Además, con el último título logrado en el sur del Distrito Federal, el austriaco se trepó a la cima del ranking de la ATP, lo que provocó que el mundo del tenis volteara al torneo.

Las canchas de arcilla provocaron que durante las primeras 20 ediciones una enorme cantidad de jugadores argentinos y españoles fueran parte del evento.

Figuras de la talla de Rafael Nadal, Carlos Moyá, David Nalbandian, Juan Martín del Potro, David Ferrer, Guillermo Coria y Gastón Gaudio, llegaron a ser parte de los cuadros de un torneo que tuvo un cambio clave en 2001, cuando se mudó al puerto de Acapulco, Guerrero.

La razón principal fueron los dos mil 240 metros sobre el nivel del mar de la Ciudad de México, una altura que impedía que los mejores jugadores vinieran.

El crecimiento del Abierto Mexicano de Tenis llevó al comité organizador a conformar también un cuadro femenil junto con el cambio a Acapulco, lo que le dio un toque de elegancia y belleza a un torneo que ya era considerado el mejor de Latinoamérica, y que creció de categoría a un International Series Gold, actualmente un ATP 500.

Para 2014, la historia del Abierto Mexicano vivirá otro vuelco significativo, con el cambio de superficie a cancha dura, lo que permitirá ver un tenis más explosivo y que la baraja de jugadores cambie con el paso de los años para tener en Acapulco a los mejores de la ATP y de la WTA.