KRASNAYA POLYANA, Rusia, 14 de febrero.- Ni siquiera dos costillas rotas ni la gripe que pescó en la villa de atletas hace unos días iban a impedir al esquiador peruano Roberto Carcelén cruzar la meta en sus segundos Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

Carcelén se fracturó las costillas entrenando en la localidad austríaca de Seefeld, apenas 10 días antes del viaje a Sochi. Los médicos le recomendaron que no participara.

"No podía respirar por lo de las costillas, una carrera que no pudo ser más difícil", dijo Carcelén. "Pero tenía que terminarla. El dolor valió la pena. Cumplí con la promesa para el Perú, que esto pueda servir de ejemplo".

Carcelén fue el último en cruzar la meta el viernes, casi 28 minutos después del ganador de la carrera de 15 kilómetros de estilo clásico del esquí de fondo.

Alentado por una veintena de compatriotas en las tribunas, cruzó la meta llevando la bandera peruana tras 1 horas, 6 minutos y 28 segundos de trajín en una competencia que es una especie de maratón en la nieve.

En un gesto de compañerismo deportivo, Dario Cologna, el suizo que conquistó el oro, y Dachhiri Sherpa, el nepalí que entró penúltimo, le esperaron en la meta para darle un abrazo.

En Vancouver 2010, Carcelén se convirtió en el primer peruano en participar en unos Juegos de Invierno.

Residente en Seattle, donde trabaja como consultor de Microsoft, Carcelén comenzó a esquiar hace seis años. Todo fue idea de su esposa estadunidense, Kate.

"Me tomó poco tiempo en aprenderlo. Mi esposa quedó sorprendida de que avancé tan rápido", dijo.

Surfer y corredor, el deseo de Carcelén de competir en las olimpiadas es demostrar que los peruanos tienen la capacidad para participar en otras disciplinas deportivas, incluyendo las de invierno.

"Esto es suficiente, me retiro. Tengo 43 años. Creo que es más valioso mi tiempo preparando a una delegación de Perú para el futuro", dijo Carcelén. "Tenemos que hacer el deporte más masivo, para así sacar más resultados".

Pese que Perú no es un país con una geografía que se presta para los deportes invernales, la intención de Carcelén es abrir en la región andina un centro para la práctica del esquí de fondo, utilizando simuladores.

"Son como esquíes con ruedas que se pueden usar en el verano y en dos o tres ocasiones al año haremos la transición a la nieve", explicó. "Quiero enseñarle esquiar a los niños para que en el futuro tengamos a más peruanos en los juegos".

Carcelén dice que su iniciativa cuenta con el respaldo del Comité Olímpico Peruano, así como del Instituto Nacional del Deporte.

"Le estamos ayudando, es un proyecto que ojalá pueda funcionar", dijo José Quiñones, el presidente del olimpismo peruano. "Con Roberto estamos agradecidos porque ha abierto el camino para que más peruanos de diversas partes del mundo nos quieran representar en los Juegos de Invierno.

Perú cuenta con tres representantes en Sochi. La semana próxima, los hermanos Ornella y Manfred Oettl Reyes, hijos de una pareja de padre alemán y madre peruana, intervendrán en el esquí alpino.

ald