CIUDAD DE MÉXICO, 31 de diciembre.- Hace 20 años, Miguel Herrera perdió la oportunidad de jugar un Mundial. Fue quizá el peor momento para él como futbolista.

Por las vueltas que da la vida, 2013 significó su elemento compensador: campeón con el América y finiquitador del pase de México a Brasil 2014. Su oportunidad de un Mundial la logró desde otro sitio, ahora en el banquillo.

Pero sucedió que en la cancha tuvo un desaguisado en un partido eliminatorio contra Honduras que le causó perder el Mundial de Estados Unidos 1994.

Iban 24 minutos cuando en un forcejeo con Eugenio Dolmo Flores, un delantero que había militado en Santos Laguna, Miguel Herrera se encaró con él y recibió una cachetada.

“Nos conocíamos y sabía que era un hombre explosivo, pero también que yo era más rápido”, comenta Dolmo Flores desde Honduras. “Al enfrentarnos fuera del campo me dice: ‘hondureño muerto de hambre’ y yo le contesté peor, pero además con un golpe”.

Para colmo de los males de Herrera, sólo amonestaron a su rival y él, como era su sello, hirvió en el campo.

A la siguiente jugada se barrió por la espalda y se fue expulsado del partido.

“Lo saqué de quicio porque tuvimos una rivalidad en la cancha. Luego me burlé un poco diciéndole que si ya no quería jugar cuando lo expulsaron, pero quedamos bien, con una buena relación al paso de los años”, afirma Flores.

Miguel Mejía Barón, el técnico nacional por aquel entonces, estimó que debía sacarlo del grupo, pero éste, muy unido desde que lo dirgía César Luis Menotti, pidió que se quedara hasta el final de la eliminatoria en donde fueron dados de baja el propio Herrera, Miguel España y Luis Flores.

El estratega aducía que Herrera no tendría control mental en una cita tan importante para México.

A pocos días de dar la lista definitiva de 22 elementos para el Mundial de 1994, el teléfono despertó a Miguel Herrera en su casa.

Un día anterior, en León, con su equipo el Atlante, se vio inmiscuido en un problema con un aficionado que se coló a la cancha y le dio una patada. El ahora técnico del Tri lo sacudió a golpes y se armó un escándalo.

Rememora Herrera con el paso del tiempo y los recuerdos frescos: “sonó el teléfono, estaba aún dormido, cuando contesto me dice: ‘habla Miguel’, yo atontado le respondo, ¿cual Miguel?, era Mejía Barón, que me pidió una explicación de lo sucedido en León y que me estuviera tranquilo, que pasara lo que pasara iba a estar en la lista. Nunca comprendí del por qué hizo eso, no había necesidad de llamarme y mentir, bien pudo tomar la decisión porque estaba en su derecho. Me quedé tranquilo al colgar con él y por la noche, cuando me enteré de los que iban al Mundial, pues evidentemente me vine abajo”.

Este incidente, aunado a la expulsión contra Honduras, viciaron el entorno en el que vivía Miguel Herrera, que perdió su oportunidad a los 25 años de ir al Mundial, pues para el proceso de Francia 98, jugando con Toros Neza, no fue tomado en cuenta ni una sola vez para el combinado tricolor.

Muy pronto se haría entrenador, a los 34 años, con los Potros del Atlante, con lo que reafirmó su posición como un hombre que no quedaba desvalido ante la adversidad.

“Cuando inicié mi carrera como entrenador siempre dije que llegaría a la Selección Nacional, tarde o temprano”.

El reencuentro con Miguel Mejía Barón, de quien le quedaron las peores sensaciones, se dio en 2008, durante un partido de homenaje a José Saturnino Cardozo en Toluca, al enfrentar a un combinado de amigos del delantero con el equipo que formó la Selección Nacional Mexicana de 1994.

“Se me acercó hasta la banca, me dijo que me debía una explicación. Le contesté que se la ahorrara,  que esa la necesitaba años atrás, no ahora. Me queda claro que no somos amigos, tengo mi criterio para lo que hizo y me quedo tranquilo”, revela un Herrera tranquilo con la madurez que tiene y con lo que ha podido vivir en el futbol.

El año idílico

Miguel Herrera comenzó a dirigir en 2002 al Atlante.

Tras algunos torneos de incipiente aprendizaje en donde entregó buenas cuentas se fue al Monterrey.

Ahí comenzó a ganar notoriedad al llegar a dos finales y perderlas, una con Pumas y la otra con Toluca.

Vivió un descenso con el Veracruz y años de trabajo duro sin recompensa con los Tecos de la U.A.G, hasta que en una breve segunda etapa con el Atlante, pasó al América.

Entonces su popularidad creció. Aprendió a controlar su carácter y ganó adeptos.

Rompió muchos paradigmas con las Águilas y siguió al pie de la letra sus planes hasta conquistar un título, pero sobre todo al organizar a una institución que no tenía personalidad en los últimos años.

Ése fue su trampolín para el combinado nacional al tomarlo en la ronda de repechaje.

2013 fue su mejor época: 20 años después de su expulsión con Dolmo Flores y la promesa incumplida de Mejía Barón.

Por delante le viene el Mundial que tanto persiguió, en donde le tocó salir rifado con el anfitrión Brasil en una aventura que aunque complicada, ha tomado con anhelo. Al final de cuentas, es su forma de ser.

Miguel Herrera A.

Director Técnico

  • Fecha de Nac: 18 de marzo de 1968
  • Lugar de Nac: Hidalgo
  • Equipos dirigidos: 5 (Atlante, Monterrey, Veracruz, Estudiantes y América)
  • Partidos dirigidos con selección: 3
  • Años como futbolista: 13
  • Goles marcados: 21