CIUDAD DE MÉXICO, 15 de diciembre.- Del América sólo me sacarán para ir a la Selección”, prometió Miguel Herrera el 16 de noviembre de 2011, día en el que Ricardo Peláez lo presentó como el nuevo estratega del conjunto amarillo; y lo cumplió. En su último día de entrenamiento en Coapa, antes de dedicarse por completo a lo que será su labor con el Tricolor, en una conferencia cargada de emotividad, de la que fue despedida entre aplausos, el Piojo rememoró algunos pasajes que marcaron los recientes dos años, no sin dejar de prometer que buscará enriquecer su historia esta tarde ante el León. Se va feliz, lo aseguró, complacido por su labor y también agradecido, pero quiere hacerlo de una gran manera.

“Tengo sentimientos encontrados, lo que me deja la salida de este club es una gran satisfacción, pero también tristeza por irme, por abandonar este grupo de trabajo. Da nostalgia y tristeza, aunque hay alegría porque vas al top de un técnico. No hay más allá de la Selección”, comentó el timonel, antes a reconocer que ha dejado “un precedente” en la institución difícil de igualar, uno que vislumbró desde el momento en el que se plantó por vez primera en el nido.

De sus primeros días en el entorno águila, de la forma como se llegó a dar su aventurada contratación. Peláez se arriesgó a tener a un timonel problemático, cuestionado por sus aspavientos y él, Herrera, llegaba sin el brillo que llegó a tener en sus primeros torneos en el Atlante y con el Monterrey. Su primer contrato fue corto, sin cifras muy atractivas en lo económico, pero la apuesta funcionó para el bien de su club y el suyo.

“Quiero ver qué extranjero se la juega en seis meses”, cuestionó el Piojo. “Yo vine y dije que si en seis meses no daba resultados me hacía a un lado y afortunadamente se ha cumplido. No vine a callar bocas, vine a desarrollar una idea de juego, y hoy en números no hay un equipo mejor que el América”, presumió el estratega.

Pero antes de despedirse por completo del club americanista, el Piojo desea obtener una estrella más, que le dé a su institución la supremacía absoluta en la Liga, donde hoy comparte la cima en cuanto a títulos obtenidos con las Chivas (ambos con 11). Además tiene a la mano la oportunidad de derribar el mito de Pumas como el único bicampeón en torneos cortos. “De ganar al León, dejaría el equipo en máximos logros en todo”, mencionó.

Y prometió, como lo ha hecho desde que arribó, que su club no especulará ni experimentará con esquemas extraños con los que sus jugadores pierdan el orden que han tenido en los recientes cuatro torneos. Si acaso sacará a Osvaldo Martínez para darle juego a Luis Ángel Mendoza para darle más profundidad a su equipo o meterá a Narciso Mina por Luis Gabriel Rey. No renunciará a su forma de ver el futbol, a ser un equipo agradable, sin importar cómo se desarrolle el juego de esta noche. Quiere a un equipo valiente que deje el alma en la cancha, que sea recordado aún si no logra su objetivo del campeonato.

“La obligación es ganar, pero por dos goles, diferente a lo de Toluca. Estamos concentrados, ensayamos todas las probabilidades que puedan venir en el partido y estamos listos. No hay un as bajo la manga, no hay varita mágica, tenemos que trabajar mucho para la contundencia. Les dije que en los primeros minutos hay que ir al vestidor ganando 1-0 y luego pensar en el otro gol, y después a matar o morir”, explicó. “Hay que ganar, con la historia o sin ella. Hay que ganar por la filosofía de este club”.