CIUDAD DE MÉXICO, 25 de enero.- “Tú tienes miedo, yo sé que tú tienes miedo…”, le retó el JJ.  

--¿De qué voy a tener miedo?, ¿de qué voy a tener miedo? no, no tengo miedo –respondió el futbolista.

--¿Ah sí? ¿no tienes miedo?, ¿a esto que tengo en la frente no le tienes miedo?

--No, no tengo miedo, ¿por qué voy a tener miedo?

--S í, vas a tener miedo, vas a ver ahora.

--Si tú dices que voy a ver, lo voy a ver, pero te digo la verdad, no tengo miedo,

Poco después se escuchó un disparo.

Ese fue el diálogo la madrugada del 25 de enero del 2010, en los baños del Bar-Bar, ubicado en avenida Insurgentes Sur, entre el entonces jugador del América, Salvador Cabañas y José Jorge Balderas Garza, el “JJ”,  alrededor de las 5 de la mañana.

Michel Bauer, diría que “se trató de un asalto, no de una riña”.

Pero lo cierto era que Salvador Cabañas había recibido un balazo -un calibre .22 arrojarían los peritajes-  y el impacto le entró por la parte frontal de la cabeza, pero no hubo orifico de salida.

Las autoridades fueron llamadas por el incidente a las 5:25 de la mañana, pero no fue hasta que llegaron los paramédicos que se dio a conocer la identidad del jugador.

El responsable, José Jorge Balderas Garza, el “JJ”, se dio a la fuga, y sólo hasta después de un año fue detenido, en Bosques de las Lomas, y presentado como el autor de la agresión a Cabañas.

Contra todo pronóstico, Salvador Cabañas sobrevivió: 37 días estuvo en un hospital de la Ciudad de México y poco después fue llevado a Argentina donde tuvo una lenta rehabilitación de varias semanas.

Hoy, tres años después,  Cabañas vive con sus padres en el barrio de la Sagrada Familia en Itauguá, una pequeña ciudad de Paraguay, logró jugar de nuevo al futbol, en una liga de tercera división. Aun con la bala alojada en su cráneo, entrena fuerte y ha dicho que no descansará hasta lograr su objetivo: jugar futbol profesional de nuevo.

El Bar-Bar era conocido por ser punto de reunión de futbolistas, frecuentado por jugadores del Atlante, América, Veracruz, entre otros. Uno de los clientes asiduos era Cuauhtémoc Blanco, siempre acompañado de otros jugadores como Kleber, Isaac Terrazas, Braulio Luna y otros.

Han pasado tres años.

Cabañas vive, y  lentamente se reintegra al futbol. El JJ sigue detenido.

Aquella de Insurgentes Sur fue una muy larga noche.

 

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