El olvido cubre a los criminales famosos

En su momento llamaron la atención de la sociedad por los delitos que cometieron, ahora se habla muy poco, o nada, de ellos

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22/04/2012 03:39 Filiberto Cruz Monroy
El olvido cubre a los criminales famosos

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de abril.- Hace unos años fueron celebridades. Hoy, muchos de ellos ni siquiera son recordados y otros forman parte de una imagen desdibujada y difusa de lo que fueron.

Se trata de delincuentes quienes alguna vez fueron “la nota” y hoy pasan sus días dentro de alguna prisión, tratando de encontrar algún significado en su vida.

Tilemy Santiago Gómez, profesor investigador en Criminología del Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), explicó que los seres humanos tendemos a olvidar las cosas que nos lastiman.

“Solemos bloquear las cosas que nos atemorizan; por ejemplo, estudios de mercadotecnia realizados a consumidores de tabaco revelan que las fotos colocadas en las cajetillas de cigarros son bloqueadas por el consumidor, el cual finge que no existen”, detalló.

Olvidar no siempre es bueno, indicó el investigador, y agregó que una de las labores de los medios de comunicación es no permitir que hechos atroces sean olvidados por la sociedad.

Advirtió que los delincuentes no surgen por generación espontánea, sino que son producto de un entorno.

“¿Qué quiere decir que existan adolescentes como El Ponchis, hombres como El Mochaorejas, mujeres como Juana Barraza o como Sara Aldrete? Quiere decir algo de la sociedad en la que están inmersos, los delincuentes no surgen de la nada”, dijo.

Santiago Gómez consideró que los crímenes cometidos por este tipo de personas describen cómo es una sociedad, y pone como ejemplo el caso de Juana Barraza Samperio, La Mataviejitas.

“En el ejercicio de no olvidar podemos reflexionar sobre esas cosas horribles que hicieron estas personas y que nos dicen sobre nosotros mismos.

“Si Juana Barraza pudo dar muerte a esas mujeres de la tercera edad, a lo mejor nos indica que la sociedad mexicana no está generando buenos vínculos sociales con los abuelos para que este tipo de cosas sea más difícil de cometer”, explicó Santiago Gómez.

El especialista deslizó la posibilidad de que el manejo que hacen los medios de comunicación, respecto de estos sucesos, abone al olvido por parte de la sociedad mexicana.

Consideró que el manejo informativo, al igual que todo lo demás, se ha convertido en un producto de consumo.

“La sociedad en la que vivimos es consumista, lo cual se refleja en el consumo de noticias y dado que el crimen y la muerte generan morbo en los seres humanos, un poco de atracción y repulsión simultáneamente, este tipo de personajes se consumen en los medios rápidamente, y como cualquier otro producto de consumo se desecha”, puntualizó el especialista del Instituto de Formación Profesional.

Sentenciados al olvido de la gente

Sara María Aldrete Villareal, La Narcosatánica

Ahora es escritora, pasa los días observando los aviones que sobrevuelan la prisión, de los cuáles dice estar enamorada. Imparte y recibe talleres de escritura y lectura. Hace un poco de música y participa de manera activa en obras de teatro.

Fue detenida el 6 de mayo de 1989 en uno de los operativos policiacos más recordados de la Ciudad de México cuando los agentes buscaban a su amante Adolfo de Jesús Constanzo. Ese día, ante su inminente captura, Sara lanzó un papel a la calle desde el departamento ubicado en la colonia Roma donde aseguraba que la tenían secuestrada.

Adolfo de Jesús Constanzo era líder de una secta de Palo Mayombe y el día de su captura ordenó, a cuatro de sus seguidores, tirar dólares por la ventana para distraer a la policía. Antes de ser detenido le pidió a uno de sus incondicionales que lo asesinara, junto con su amante Martín Quintana.

Constanzo conoció a Sara Aldrete en Estados Unidos, donde ella era una estudiante destacada. Se descubrió que ambos realizaban “ritos oscuros” con cuerpos humanos, para supuestamente obtener protección. Eran seguidos por narcotraficantes, músicos e incluso policías y establecieron su cuartel en un rancho de Matamoros.

Sara Aldrete nació el 6 de septiembre de 1968 en Matamoros, Tamaulipas. Se casó a los dieciocho años y se divorció a los veinte.

En Texas, Sara mantuvo una relación con el narcotraficante Gilberto Sosa. Cada fin de semana, Aldrete volvía a México donde a finales de 1986 conoció a Constanzo.

Ya en prisión la mujer concede haber practicado la santería aunque asegura que nunca se involucró demasiado. Luego de su detención dice que fue torturada por la policía de México para que confesara crímenes, que hasta la fecha asegura que no cometió.

Tras un proceso penal, La Narcosatánica fue condenada a 647 años de prisión por participar en 13 homicidios en ritos. Permaneció 22 años en Santa Martha y, a petición del Gobierno del DF, fue trasladada en agosto de 2011 a una prisión en Mexicali.

Testimonios advierten que Sara era la que ejecutaba a las víctimas. Los colgaban de una soga. Mientras se afanaban por respirar, bajaban la cuerda hasta un caldero con agua hirviendo y les cortaba el pene y las tetillas con unas tijeras. Después los cocía vivos, a fuego lento.

En el rancho Santa Elena la policía encontró la guarida de la banda.

Fueron halladas nueve fosas con 13 cuerpos y la “Nganga” de Constanzo: un caldero en donde había una sopa espesa a base de sangre, cocida con trozos de cerebro humano, pedazos de tortuga, una cabeza de cabra, segmentos de espina dorsal humana, huesos, vísceras de animales y una herradura.

Juana Dayanara Barraza Samperio, La Mataviejitas

Tan vez es la asesina en serie más famosa de México. Sus crímenes dieron la vuelta al mundo y, en su momento, pusieron en jaque a las autoridades del Distrito Federal durante varios meses.

Fue detenida el 25 de enero de 2006, de casualidad, por policías preventivos que fueron alertados por una persona sobre un posible asesinato de una mujer de 82 años, en la colonia Moctezuma, Venustiano Carranza.

El 31 de marzo de 2008 La Mataviejitas fue sentenciada por el juez 67 Penal a 759 años de cárcel, por 17 homicidios y 12 robos cometidos en agravio de personas de la tercera edad.

A casi seis años de su captura, su popularidad ha disminuido y permanece en la prisión de Santa Martha Acatitla, e incluso ha hecho amistades, aunque su comportamiento es complejo, quizás derivado de sus problemas sicológicos.

Nació el 27 de diciembre de 1958 en Pachuca, Hidalgo.

Posee conocimientos de enfermería y fue luchadora bajo el seudónimo de La Dama del Silencio. Se sabe que comenzó a asesinar a finales de los 90 y hasta principios de 2006 cuando fue capturada.

El primer asesinato atribuido a La Mataviejitas fue cometido a fines de los años 90, sin embargo la serie de asesinatos que perpetró comenzó el 17 de noviembre de 2003. Se ha estimado que el número total de sus víctimas es de entre 42 y 48.

Todas eran mujeres adultas mayores quienes en su mayoría vivían solas.

Las autoridades pensaban que se podía tratar de un travesti, y al principio desestimaron los señalamientos acerca de la existencia de un asesino serial.

Las investigaciones revelaron que, de niña, Juana Barraza fue violada por tres hombres, y su madre lo permitió a cambio de alcohol.

Posteriormente su trauma se agrandó cuando uno de sus hijos murió, indicaron los peritajes.

Ricardo Rodríguez Rico, El Bolillo

Este joven ha sido detenido por las autoridades del Distrito Federal en dos ocasiones.

En la última de ellas sólo pasó 48 horas en la Coordinación Territorial Cuauhtémoc 3, donde a pesar de ser reconocido por dos de sus víctimas fue liberado.

El Bolillo es presuntamente uno de los principales sicarios, asaltantes y vendedores de droga que operan en la colonia Morelos.

En 2006 fue aprehendido en un operativo instrumentado por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF)en el que participaron 300 policías, decenas de patrullas y un helicóptero.

Se le imputaron dos asesinatos, robo y narcomenudeo pero tras obtener un amparo, el juez 10 del Reclusorio Norte lo liberó estando tan sólo tres años en prisión.

En marzo de este mismo año fue detenido luego de ser acusado por un ciudadano de haberlo asaltado en la calle Libertad del mismo barrio.

Luego de su corta estancia en prisión El Bolillo regresó a la colonia Morelos y hace unas semanas fue capturado luego de que un comerciante lo acusó de robarle un teléfono y seis mil pesos.

Luego de su detención se le imputó otra acusación, el robo de una camioneta ocurrido en 2005. Ambas víctimas lo identificaron plenamente.

No obstante, después de estar detenido 48 horas la Ministerio Público, Rosaura Flores González, titular del Segundo Turno en la Fiscalía de Cuauhtémoc 3, lo liberó con la autorización del Responsable de Agencia, Enrique Mota González.

En 2006 fue señalado por la policía como uno de los más importantes sicarios de Tepito, hoy está libre.

Daniel Arizmendi, El Mochaorejas

La década de los 90 fue la época del llamado Mochaorejas, Daniel Arizmendi, un seguidor de la Santa Muerte y uno de los secuestradores más sanguinarios, al mutilar a sus víctimas.

Fue aprehendido en agosto de 1998 por elementos de la policía judicial del Estado de México, en el municipio de Naucalpan, cuando salía de su casa.

Se le han dictado varias sentencias que acumulan 393 años de prisión, aunque de acuerdo a la legislación mexicana sólo podrá compurgar un máximo de 50.

Hace unos años se le pudo observar en un anuncio grabado por la Secretaría de Seguridad Pública federal, donde lloraba y se decía a sí mismo que “era una basura”.

Del temible secuestrador ya no se sabe mucho. También se le involucró en un atentado orquestado por Osiel Cárdenas, dentro de prisión, en donde supuestamente le pagó para matar a otro narcotraficante.

Nació en una familia humilde en Nezahualcóyotl, Estado de México. A los 15 años fue detenido por primera vez, acusado de robo de vehículos.

A los 17, con amigos y dos de sus hermanos, formó una banda dedicada a robar autos.

Se presume que su primer secuestro fue a un empresario mexiquense el cual asesinó, tirando su cadáver en Chalco.

Operaba junto con su hermano Aurelio, su medio hermano Juan Farfán, su esposa María de Lourdes Arias y otros familiares y amigos.

Arizmendi secuestró y mutiló a más de 17 personas entre 1995 y agosto de 1998, y se cree que cometió más de 21 plagios, de los cuales al menos tres terminaron en asesinato.

Posterior a su captura se le aseguraron 30 millones de pesos, 600 centenarios y más de 500 mil dólares. Posteriormente se le incautaron 25 domicilios, relojes finos, joyas y otras pertenencias producto de secuestros.

 

Orlando Magaña Dorantes

Hoy permanece en reclusión luego de ser sentenciado, en noviembre de 2003, a 384 años de prisión por el Juez 61 penal por el homicidio de la familia Narezo Loyola.

Antes, nunca tomó un libro, hoy lee y relee la Biblia como si buscara la respuesta a su encarcelamiento, o quizá la redención ante Dios.

Fue detenido el 1 de diciembre de 2002 por el homicidio de siete personas, lesiones a otra y robo.

Fue un alumno de bajo promedio en la primaria, secundaria y preparatoria. Se inscribió a la universidad, pero nunca acudió a sus clases.

Cometió siete asesinatos el 15 de noviembre de 2002.

Sus víctimas fueron los integrantes de la familia Narezo Loyola, padre, madre, tres hijos y dos empleadas domésticas, de quienes Magaña era su vecino en Tlalpan.

El móvil del crimen fue el dinero. Magaña Dorantes nunca cortó lazos con sus amigos de Iztapalapa, donde vivió parte de su infancia y juventud.

Cometió el asesinato acompañado por un sujeto, que nunca fue capturado, y en el atraco dejaron a una persona con vida, quien los identificó.

El padre y tíos de Orlando Magaña eran policías judiciales federales, y él tomó lecciones de taekwon-do por 12 años.

Acostumbraba usar las chamarras policiales viejas de su padre, y siempre mostró problemas de comportamiento, según un estudio que se le practicó.

Mario Aburto Martínez

Fue encontrado culpable del asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia, el 23 de marzo de 1994, en el barrio de Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California.

El homicidio del candidato conmocionó a la opinión pública, que rechazó el resultado de las investigaciones y  la culpabilidad del también llamado Asesino Solitario.

Versiones advirtieron que Aburto Martínez fue sustituido por otra persona y sólo es un “chivo expiatorio”, lo que fue descartado por las autoridades al presentar una serie de peritajes de identidad del detenido.

Aburto Martínez fue declarado culpable en 1995 y condenado a 45 años de prisión en el Penal de Máxima Seguridad de La Palma, hoy Penal del Altiplano. Los cálculos indican que saldrá en 2045 a los 74 años.

No obstante, a 17 años del asesinato se informó que tendría una oportunidad de salir entre 2012 y 2014, siempre y cuando tramite su preliberación, lo cual no ha hecho hasta el momento.

Sin embargo, aunque lo haga, las autoridades analizarían su caso y sólo le otorgarían la libertad si lo consideran apto para su reinserción social, de no ser así debe de cumplir al menos la mitad de su condena.

Hasta el momento se le han restado aproximadamente ocho años a su sentencia por sus actividades educativas, culturales y laborales dentro de prisión y por su buena conducta.

Actualmente está recluido en el Penal de Puente Grande, Jalisco, confinado al módulo 5, donde asiste a clases y actividades en talleres.

En 1995 Aburto obtuvo el certificado de secundaria y, hasta el 2000, había solicitado a la biblioteca 356 libros de novela, cuento, poesía, ciencias aplicadas y sociales, filosofía, economía e historia.

También había leído 169 revistas como Selecciones, Muy Interesante, Saber ver, Men’s Health, Hombre y Quo.

Hugo Alberto Rojas Pérez, Hugo Bocinas

Este sujeto, mejor conocido como Hugo Bocinas es primo del sicario Beto Pelotas. Manejaba el Jetta con vidrios polarizados donde se trasladaban para cometer los asesinatos en Tepito y siempre portaba un arma de grueso calibre.

Hugo Alberto Rojas Pérez fue detenido un mes después que su primo, a finales de junio de 2003, y también fue señalado como el responsable de una ola de asesinatos ocurridos en el barrio a finales de 2002 y principios de 2003, en un intento por hacerse del control de las drogas en la zona.

Rojas Pérez fue capturado a la edad de 23 años, y se le acusó de los mismos asesinatos que a Beto Pelotas, aunque su sentencia fue mucho mayor ya que se le agregaron otras causas, como diversos robos. Fue condenado a 219 años y dos meses de cárcel.

Hugo Bocinas fue detenido en junio de 2003 en Avenida 608, colonia San Juan de Aragón, por agentes judiciales de la Fiscalía Central de Investigación para Homicidios de la Procuraduría capitalina.

En ese mismo proceso también fueron sentenciados Milton Jair González Zamora, El Milton, quien participó en la ejecución de Eduardo López y Alejandro Moncada, por lo que fue condenado a 79 años y dos meses de cárcel.

Otros integrantes de su banda fueron Fabián Hernández Manríquez, El Maracas, y Daniel Soto Ramírez, El Piri, penalmente responsables de los homicidios en agravio de El Grillo y El Pato, por lo que pasarán 70 años en prisión cada uno.

Gilberto Gutiérrez Pérez, Beto Pelotas

Los asesinatos se desbordaron en el barrio de Tepito. A finales de 2002 y el inicio de 2003 ocurrieron diez homicidios en la zona que pusieron en jaque a las autoridades capitalinas, que a pesar de tener indicios de los probables responsables no habían logrado su detención.

La banda de sicarios encabezada por Gilberto Gutiérrez Pérez, Beto Pelotas, sentó sus reales en la colonia Morelos.

Buscaban el control de todas las actividades ilícitas que se registraban en la zona: la droga, el tráfico de armas, la piratería y el cobro de derecho de piso a los comerciantes del lugar.

Fue a principios de mayo de 2003 cuando, mediante un operativo de gran envergadura, las autoridades del DF lograron la detención del famoso sicario, conocido por su sangre fría.

Elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI) de la Procuraduría capitalina rodearon la colonia El Coyol, en Gustavo A. Madero, donde luego de una persecución se escondió el sicario implicado en al menos diez ejecuciones.

Después de 45 minutos, la policía entró a un inmueble sin número en la calle 300, ahí encontraron al Beto Pelotas.

Gilberto Gutiérrez Pérez se atrincheró entre una compresora, una gaveta y unas bicicletas.

Dos años después de su detención, en 2005, el sicario fue sentenciado a 149 años de prisión por el Juez 53 penal del Reclusorio Preventivo Oriente y también se desahogaron otras causas en el juzgado 24 del mismo penal.

Nunca quiso hablar, cuando estuvo en la rejilla de prácticas se reservó su derecho a declarar.

Fue sentenciado por los homicidios de Israel Urquiza Galván, El Pato; Sergio Omar Rojas Franco, El Grillo; Eduardo López Roldán, El Ploky; Alejandro Moncada Pérez, El Sano; Bryan Eduardo Rodríguez Pérez y Claudia Trejo Morales, y lesiones contra Éder Morales López, todos cometidos en la zona de la colonia Morelos.

Junto con su primo, Hugo Alberto Rojas, se contrataban para asesinar desde los 18 años, y posteriormente intentaron controlar la actividad criminal en Tepito.

Diego Santoy Riveroll, El Asesino de Cumbres

El juez primero de lo penal sentenció a 137 años y seis meses de prisión a Diego Santoy Riveroll, acusado de los asesinatos de los hermanos Érick Azur y María Fernanda Peña Coss, de siete y tres años.

Los crímenes fueron perpetrados el 2 de marzo de 2006 en la colonia Cumbres Segundo Sector, en Monterrey, Nuevo León, entidad donde la ley advierte que sólo podrá pasar 40 años en la cárcel.

Diego nació en 1985. Buen hijo y buen hermano, su conducta en la escuela nunca dio motivos de queja y sus amigos lo conocían por ser un buen tipo.

Hoy día se aferra a la canción I got my mind set on you, de George Harrison, la cual según él, lo transporta a su niñez.

En agosto de 2005, un estudio reveló que poseía un coeficiente intelectual de 122 puntos, lo que lo ubicaba en un rango superior.

Diego Santoy conoció a Érika Peña Coss y León en una discoteca donde se celebraba una fiesta de 15 años. Al poco tiempo eran novios.

Erika Peña tenía una hermana, Azura, y dos medios hermanos con quienes sostenía una relación tirante: Érik Azur y María Fernanda.

El noviazgo de Érika y Diego duró dos años. Con el tiempo, la difícil personalidad de la chica hizo que la relación con Diego Santoy terminara.

En sus declaraciones, Santoy afirmó que mantuvo relaciones sexuales con Érika desde dos años atrás, y que era frecuente que se quedara en la recámara de su ex novia.

También dijo que sostuvo relaciones sexuales con la madre de su novia.

El caso fue polémico por muchas razones: las actitudes de Teresa Coss y su hija, Érika, levantaron sospechas ante la opinión pública.

No hablaban de la muerte de los niños y estaban más interesadas en desmentir las declaraciones de Santoy sobre los hechos sexuales.

En todas sus declaraciones Érika y Diego se responsabilizaron mutuamente de los asesinatos.

Diego fue capturado en Oaxaca, cuando huía hacia Guatemala, acompañado de su hermano.

En agosto de 2009 su abogada, Raquenel Villanueva Frausto, fue asesinada en una plaza comercial de Monterrey; la litigante fue célebre por defender narcotraficantes, y ya había sufrido cuatro atentados previos.

El 24 de noviembre de 2008, Diego Santoy reveló a los medios que tenía una nueva novia a la que inclusive le entregó un anillo de compromiso.

Se trataba de una chica de 24 que lo visita en donde se encuentra recluido. Ella sostuvo una relación amorosa con Diego antes de que éste conociera a Érika Peña, y se obsesionara con ella.

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