Para qué se le pone sal al café, ¿quién no debería hacerlo?
Agregar sal al café es una tendencia que cada vez toma más fuerza, pero podría ser riesgoso para la salud.

La combinación de café y sal puede parecer poco agradable al paladar, pero en los últimos días se ha viralizado en las redes sociales, despertando la curiosidad de muchos amantes de la cafeína. Descubre para qué se le pone sal al café y quién no debería hacerlo.
¿Por qué poner sal al café?
Cada vez más personas optan por reemplazar el azúcar con un toque de sal al preparar el café, y no es en vano. Detrás de esta elección se esconde un fenómeno intrigante: la capacidad de la sal para enmascarar el sabor amargo característico de la cafeína.
Según un estudio publicado en la revista científica Chemical Senses, la sal posee la habilidad de interferir con los receptores de la lengua responsables de detectar sabores intensos, debido a que los receptores gustativos en la lengua desempeñan un papel fundamental en la detección de sabores, como el dulce, el salado, el amargo y el ácido.

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Cuando consumimos alimentos amargos, por ejemplo, son estos receptores los que envían señales al cerebro para alertarnos sobre la presencia de un sabor amargo. Sorprendentemente, la adición controlada de sal al café puede bloquear temporalmente estos receptores, disminuyendo así la percepción de los sabores intensos.
¿Quién no debe ponerle sal al café?
A pesar de la creciente tendencia de agregar sal al café, lo cierto es que esta práctica no es aconsejable para todos. Las personas que padecen hipertensión deben evitar ponerle sal al café, ya que el sodio favorece la retención de líquidos, aumentando el volumen de sangre en el cuerpo, nada favorable para la salud cardiovascular, describe la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Cuánta sal es la adecuada para potenciar el sabor del café?
En términos generales, la OMS recomienda un consumo diario de sal de menos de 5 gramos, lo que equivale a un poco menos de una cucharadita de té. Sin embargo, para aquellos que luchan con la hipertensión, lo más sensato es limitar el consumo diario de sal a menos de 2 gramos.

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Por otra parte, es recomendable mantener bajo control la ingesta de alimentos procesados, ya que suelen ser ricos en sodio. Cuando se trata de realzar el sabor del café, una pizca de sal es suficiente para resaltar su delicioso sabor. No obstante, es importante no excederse, porque la moderación es clave para disfrutar de esta práctica sin poner en riesgo nuestra salud.
Ahora que ya sabes para qué se le pone sal al café y quién no debería hacerlo, ¿lo intentarías?
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