Las reformas y el adiós
Un paquete ambicioso que, a sabiendas de que no será aprobado por la actual Legislatura, busca definir la agenda del debate público en un año electoral y dejar una hoja de ruta para su sucesora.
Las últimas semanas han estado marcadas por la presentación de diversas iniciativas de reforma a la Constitución por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador. Un paquete ambicioso que, a sabiendas de que no será aprobado por la actual Legislatura, busca definir la agenda del debate público en un año electoral y dejar una hoja de ruta para su sucesora, incluso imponiendo su visión de país.
Es evidente que López Obrador vive con cierta nostalgia su inevitable despedida del cargo. Sus ansias de trascendencia lo llevan a buscar un control férreo sobre el futuro político de México, incluso más allá de su mandato. La sombra de su sucesora pesa sobre sus decisiones y la incertidumbre sobre el rumbo que tomará el país sin él al mando parece atormentarlo.
Las reformas propuestas por AMLO no sólo son controvertidas por su contenido, sino también por el momento en que se presentan. En un año electoral, el Presidente busca silenciar cualquier otra agenda política que no sea la suya (incluso las que puedan tener los candidatos y candidatas de su propio partido), utilizando su poder para imponer una visión única y excluyente.
El debate, la negociación y la construcción de consensos parecen ser conceptos que le generan temor. Prefiere la imposición a la construcción colectiva, la polarización al diálogo. Su desprecio por las voces disidentes lo lleva a buscar un control absoluto del escenario político, incluso a costa de la salud democrática del país.
Las reformas propuestas por López Obrador se centran en sus obsesiones políticas, ideológicas y programáticas. La militarización del país, la eliminación de organismos autónomos y la concentración del poder en el Ejecutivo son sólo algunos ejemplos de su visión que, si no es autoritaria, casi lo parece.
Su agenda no deja espacio para las necesidades reales del país. La pobreza, la violencia, la desigualdad y la falta de oportunidades parecen no ser prioridades para el Presidente, quien se empeña en imponer su visión personal de la nación, sin importar las consecuencias.
Las iniciativas de reforma de López Obrador son una señal clara de su intención de controlar el futuro político de México. Su desprecio por el debate y la construcción de consensos es un peligro para la democracia del país.
Es hora de que la sociedad, Morena incluida y en beneficio propio, defiendan la pluralidad, la tolerancia y el diálogo. No podemos permitir que el futuro de México sea rehén de las obsesiones de un solo hombre.
La batalla por la agenda pública apenas comienza. El futuro de México está en juego.
Y la pregunta, más allá de lo electoral, que nadie se hace es: ¿por qué maquinación querría AMLO que los contrapesos desaparecieran justo cuando él ya no va a estar ahí? ¿Justo cuando él, teóricamente, ya no tendrá vela en ningún entierro? Piénselo…
ADDENDUM
Más de un morenista está profundamente incómodo y enojado por los tantos escándalos que se han conocido de la casa presidencial en las últimas semanas y son ellos, y no sólo la oposición, quienes empiezan a contar los días para que esta administración llegue a su fin…
