La captura de El Patrón

Este caso es un mensaje claro de que hay casos en los que la impunidad no puede ser tolerada

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Ayer se logró una muy importante captura en uno de los casos de violencia e inseguridad más emblemáticos y emproblemados para esta administración. La aprehensión en California de Armando Escárcega, conocido como El Patrón, presunto autor intelectual del atentado contra Ciro Gómez Leyva, es un paso muy importante hacia la justicia en este caso, pero también para que el gobierno reconsidere y haga ajustes inaplazables en más de un terreno estratégico, no sólo para su administración, sino para el Estado mexicano en su conjunto.

Durante años hemos sido testigos de cómo la violencia se ha apoderado de nuestro país, dejando un rastro de muerte y desolación a su paso. Los periodistas, en particular, han sido víctimas de esta violencia, pagando con su vida el simple hecho de ejercer su labor de informar y denunciar. Ciro Gómez Leyva, uno de los periodistas más reconocidos y respetados de México, sufrió en carne propia el terror de un atentado que, presumiblemente, buscaba silenciar su voz valiente y crítica.

La captura de El Patrón es un mensaje claro de que hay casos en los que la impunidad no puede ser tolerada, ni siquiera por este gobierno que, al igual que los anteriores, la ha tolerado con holgura. Y, por ello, es también un rayo de esperanza para aquellos que han perdido a sus seres queridos en manos del crimen organizado y que han visto cómo sus casos quedan en el olvido, sin respuestas ni responsables.

La captura de El Patrón también nos hace reflexionar sobre la importancia de la libertad de prensa en nuestra sociedad. Los periodistas son los guardianes de la verdad y la transparencia, y su labor es fundamental para construir una sociedad informada y crítica. Sin embargo, su trabajo también los expone a peligros constantes y es responsabilidad de todos proteger y valorar su labor.

Tampoco debemos olvidar el contexto de polarización política y descalificación a la prensa desde el púlpito presidencial que, sin duda, alienta la violencia contra los informadores.

Mientras no cese la narrativa de dividir a la sociedad entre “pueblo bueno” y “prensa fifí”, los sicarios seguirán sintiéndose validados para atacar a quienes consideran enemigos, si no del régimen, sí al menos de sus criminales intereses.

Y aunque aplaudimos la labor de la SSC de la CDMX (encabezada entonces por Omar García Harfuch) y de la FGR para detener a este criminal, es apenas un punto de partida frente a la expansión imparable de los cárteles en todo el país. Mientras siga la pasividad y el enfoque de “abrazos, no balazos”, las células del narco proliferarán, reforzadas e impunes. Se requiere una estrategia frontal de investigación, inteligencia y persecución contra estas mafias.

Esperemos que la captura de El Patrón sea el inicio de un cambio real en nuestra sociedad. Un cambio en el que la justicia sea pronta y efectiva, en el que los responsables de la violencia y la impunidad sean llevados ante la justicia, sin importar su posición o influencia. Un cambio en el que los periodistas puedan ejercer su labor sin temor a represalias.

  • Necesitamos más acciones contundentes y sostenidas como ésta para desmantelar a las redes criminales de raíz. De lo contrario, los “patrones” seguirán dando órdenes desde la sombra, mientras México se hunde cada vez más en la violencia y la impunidad.

Temas: