El chantaje

Hoy, el delegado en Cuauhtémoc muy lejos suena de ese Monreal cercano a AMLO, el que le coordinó la campaña en 2012.

Ricardo Monreal da ahora dos opciones a Morena, si lo que quiere es que se acabe el show rumbo a la elección capitalina en 2018. Y nada perdido, exige a su partido que se reponga la encuesta en la que no ganó, a ver si ahora sí gana. Y que esta nueva encuesta esté acompañada de otras dos, de esas que llaman “espejo”, por si la primera está mal aplicada o no sea bien leída, tener con qué apelar el resultado. Y si esa opción no les gusta, entonces propone aplicar una consulta ciudadana a población abierta que sea organizada por autoridades electorales locales o federales para garantizar equidad y transparencia. Pero, para Monreal, de que hay caminos para que sea resuelto el que él deba ser el candidato a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, los hay; por algo hizo este anuncio frente a sus seguidores, en la explanada delegacional en Cuauhtémoc.

Y es que si de algo se ha encargado el delegado es de hacer de su derrota un tema que acapare titulares. En mayo, a tres meses de la aplicación de la encuesta, Monreal le dijo a Ricardo Raphael que aceptaría si la decisión favorecía a Claudia Sheinbaum. Le agregó que era su deseo que Andrés Manuel López Obrador fuera presidente de la República y, si para eso debía ceder a lo que éste decidiera, ya sea eligiendo a la delegada en Tlalpan o a Martí Batres, dirigente capitalino del partido, lo aceptaría. Pero eso fue en mayo. Hoy sabemos que el resultado de la encuesta no es el que él habría querido, por eso muy lejos suena de ese Monreal cercano a AMLO, el que le coordinó la campaña en 2012.

“¿Será Ricardo Monreal el hombre que logre doblarle las manos a López Obrador?”, le pregunté el martes en Imagen Radio: “No es mi intención, no quiero pelearme con la historia. Andrés es la historia. Es un suicidio quien quiera pelearse con la historia. No deseo ni quiero, tampoco busco una confrontación o una polarización con él, deseo que sea presidente; pero este diferendo nos tiene así...”, me respondió.

Así, aunque en sus dichos reitera que seguirá en las filas de Morena, como se los dijo ayer a sus simpatizantes, lo cierto es que sus pasos apuntan al chantaje, tirándole al berrinche; ni modo, así se lee. “No puede ser cierta esa versión tan radical de que 17 encuestas, incluyendo los periódicos más prestigiados del país, me dieran el triunfo y que solamente en la encuesta de Morena, interna, esté en el cuarto lugar (...) No acostumbro eso —el berrinche—, todo se origina por la falta de transparencia (...) Soy un hombre serio, tomo decisiones firmes, no soy rehén de ningún interés político ni económico y defiendo mi verdad (...) Todo esto se hubiera evitado si se hubiera transparentado este tema en su momento...”.

Y es que algo no le gustó a Monreal desde el pasado jueves, cuando, en teoría, saldrían los cuatro aspirantes a anunciar quién de ellos era el ganador o ganadora. El delegado en Cuauhtémoc no se quedó al anuncio, que en realidad conocimos por tuits, y como le informé aquí, tampoco acompañó a Sheinbaum al día siguiente en su conferencia de prensa. Monreal, que asegura que no es hombre de berrinches ni chantajes, reitera que, aunque se queda en Morena, ya hay partidos que le abren sus puertas para lanzarlo como candidato. Le está jugando al AMLO, denostando el resultado que no le favorece y ahora exige que se reponga el ejercicio y que, si pierde, “aunque sea por unas décimas”, reconocerá los resultados. La cosa es que López Obrador acepte realizar una nueva encuesta que deje contento al exgobernador de Zacatecas, quien no ha tenido contacto alguno, dice, con el líder nacional de Morena, “tengo que tomar mi camino y espero que pronto lo tome y decida qué voy a hacer...”, dijo al final de la entrevista. No quiere doblarle las manos a López Obrador, por eso así, por las buenas, invita a Morena a rectificar...

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