Sólo un lunes...
A raíz de la divulgación del informe que colocó a México como el segundo lugar más violento del mundo, apenas por debajo de Siria y por encima de Iraq y Afganistán, hemos conocido detalles del tipo de valoración que se hizo para llegar a esa conclusión. En este ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
A raíz de la divulgación del informe que colocó a México como el segundo lugar más violento del mundo, apenas por debajo de Siria y por encima de Iraq y Afganistán, hemos conocido detalles del tipo de valoración que se hizo para llegar a esa conclusión. En este espacio dimos cuenta de las razones por las que el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres, nos puso en tal posición. Al respecto, ayer Alejandro Hope en su columna en El Universal, hacía interesantes observaciones. Y es que según el analista, experto en temas de seguridad, es imposible hacer una comparación con el resto de los países, porque en el nuestro no hay datos precisos, apenas aproximados. Además, por encima de otras variantes, como el número de población, el estudio concluye que en México todos los muertos son víctimas del crimen organizado, pasando por alto aquellos, que no son pocos, que vienen a causa de delitos del fuero común.
El análisis de Hope es riguroso y válido, tiene razón, no se pueden meter en un mismo grupo a todos los que pierden la vida, que en México son alrededor de 25 mil en 2016, según cálculos del propio analista. Sin embargo, en otro sentido, nuestro país sí es un infierno, un territorio sumamente peligroso, de los más en el mundo. No tenemos la menor duda y sí, al menos, durante estos poco más de cuatro meses del 2017, ejemplos:
Ayer, en la emisión de Imagen Televisión, llegó información de otro periodista asesinado. Esta vez se trató de Javier Valdez, conocido por sus crónicas sobre el narcotráfico, específicamente en su estado, Sinaloa. Fue fundador de RíoDoce, un medio influyente de la región, autor de varios libros, entre ellos Miss narco y Los huérfanos del narco. Recibió varios disparos a plena luz del día. Su cuerpo quedó inerte sobre el asfalto de una calle en Culiacán. Pero antes de él, otros cinco periodistas han sido asesinados en lo que va de este 2017, que no llega todavía a su primer semestre: Cecilio Pineda (2 de marzo), Ricardo Monlui (19 de marzo), Miroslava Breach (23 de marzo), Maximino Rodríguez (14 de abril) y Filiberto Álvarez (29 de abril). Justo sobre el caso de Miroslava, y como una extraña e incomodísima coincidencia, Valdez escribió en su cuenta de Twitter en marzo pasado: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio...”. Hoy, Valdez ya no está para pedir no al silencio. Su voz fue callada, porque México, podrá no ser el país que el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos afirma, pero sí es el tercer país más peligroso para ejercer el periodismo, según el informe de Reporteros Sin Fronteras. Durante 2016, diez periodistas fueron asesinados, hoy ya rebasamos la mitad y apenas estamos en mayo. Desde el año 2000, más de cien periodistas han perdido la vida porque hay a quienes no les gusta lo que dicen.
La semana pasada fue rápida la reacción del gobierno federal, en voz de la Segob, que encabeza Osorio Chong, para calificar de “irresponsable” el estudio del instituto británico, pero esa declaración vía un escueto comunicado oficial rápidamente quedó rebasada. Apenas un par de días después, nos enteramos del asesinato de Miriam Rodríguez, una activista en Tamaulipas que con sus propios medios había encontrado los restos de su hija desaparecida. Rodríguez había pedido protección de las autoridades, pero nadie la escuchó. Hoy está muerta, al igual que los seis periodistas a quienes han callado su voz. Y justo antes de comenzar la emisión de Ya Cierra, en Imagen 90.5, nos enteramos que la subdirectora de El Costeño de Autlán Jalisco, Sonia Córdova, sufría un atentado mientras viajaba con su hijo, quien murió. Ella fue trasladada a Guadalajara gravemente herida... Por si fuera poco, y por si el lunes no había sido ya demasiado trágico, un sujeto de origen francés agredió a un sacerdote con un arma punzocortante al interior de la Catedral Metropolitana.
Y aun así, en Gobernación dicen que es “irresponsable” decir que México es uno de los lugares más violentos del mundo. No quiero saber qué están esperando para, entonces sí, reconocer que tenemos un enorme y doloroso problema. Ayer lunes, tan sólo un lunes, y hubo dos muertos de alto perfil, y dos personas debatiéndose entre la vida y la muerte en el hospital. En un lunes cualquiera. Ayer.