It’s the heroin… stupids
No hay demasiados secretos en el mundo del poder. Ni de los negocios. Ni de la guerra. Ni de la historia, con letras mayúsculas, que van escribiendo el poder, los negocios y la guerra. Resumiríamos en dos frases toda la sabiduría colectiva acumulada por la especie humana ...
No hay demasiados secretos en el mundo del poder. Ni de los negocios. Ni de la guerra. Ni de la historia, con letras mayúsculas, que van escribiendo el poder, los negocios y la guerra. Resumiríamos en dos frases toda la sabiduría colectiva acumulada por la especie humana a través de los siglos para entender todos los contextos de conflicto político: “Follow the money” y “Cherchez la femme”. Seguir la pista del dinero o de las faldas. Y el caso de Iguala y la crisis generada a raíz de la masacre de estudiantes de Ayotzinapa, el pasado 26 de septiembre, transita por la pista del dinero. Del dinero que transita por las pistas de la droga... Pero no de aquella droga de la que México se había convertido, en algún momento, en el principal productor. No. No es la mariguana. Es, aunque los tres niveles de gobierno se hagan de la vista gorda, la producción de amapola. La mismísma base agrícola para la producción de la heroína. Y México se ha convertido en el segundo líder mundial en cultivo de la misma (sólo detrás de Afganistán). Y el estado de Guerrero en su principal productor. E Iguala, en el municipio más pobre pero también, paradójicamente, más fecundo en la siembra y cultivo de la materia prima para su elaboración.
Y sin importar si los precios de la “mota” mexicana cayeron o no en el mercado estadunidense tras la legalización de la misma en varios estados de la Unión Americana, lo cierto es que los narcoagricultores mexicanos de cualquier forma encuentran, desde hace varios años, mucho más rentable sembrar amapola que cannabis. Van unos datos para entender: una hectárea de cannabis se traduce en la producción de una tonelada de mariguana, aproximadamente. Y una tonelada de mariguana alcanza un precio de venta de 100 mil dólares en el mercado estadunidense. Tonelada que es complicada “pasar” del otro lado del Río Bravo. Si en esa misma hectárea se siembra amapola, se logra sintetizar apenas seis o siete kilogramos de goma de opio puro. Mismos que, además de ser mucho más fáciles de introducir a EU, alcanzan un precio de 1.5 millones de dólares en el mercado. Enorme diferencia. Enorme.
México se ha convertido en una referencia mundial cuando se habla de narcotráfico. Somos el primer productor y exportador de Crystal-Meth (derivado de las metanfetaminas en narcolaboratorios, ubicados principalmente en Michoacán, Jalisco y Tijuana). En la de mariguana caímos al tercer sito. Pero en heroína, la historia reciente nos da cuenta de datos de los que no estamos verdaderamente al tanto.
Según el Departamento de Estado de EU entre 2005 y 2009 nuestro país logró posicionarse en el segundo lugar en producción de heroína, apenas por debajo de Afganistán. Ya éramos el principal productor en el mundo tras la ocupación de Estados Unidos de aquella región del Oriente Medio. Pero la retirada de sus efectivos, la producción afgana vio nuevamente una ventana de oportunidad para recuperar su liderazgo mundial. Aun así, la ONU ha registrado que la siembra (y procesamiento) de amapola en México creció más de 70% entre 2007 y 2012: de seis mil 900 hectáreas a más de 12 mil, sólo en el sexenio de Felipe Calderón. Y durante los casi dos años que van de Enrique Peña Nieto, cifras oficiales de la Secretaría de la Defensa marcan que se han destruido cerca de 27 mil hectáreas de cultivo de amapola.
México es, además, el principal productor de la heroína que se consume en Estados Unidos: 90% del consumo en la Costa Este viene de nuestro país, ese mercado es prácticamente nuestro. En el resto del territorio estadunidense, la presencia de la heroína mexicana es de 70%. Territorios como Chihuahua, Durango y Sinaloa (el “Triángulo Dorado”) están identificados por la DEA, como los lugares de donde sale la amapola. Sonora también, aunque en menor escala.
Pero es precisamente Guerrero en donde se produce la mayor cantidad: más de 90%. Por su localización, su ubicación en la sierra, su clima y su tierra fértil, lo han convertido en el perfecto escenario: sus cualidades para el cultivo sumadas al mapa de sembradíos de difícil acceso y, ahora sabemos, a la colusión de tantas autoridades y policías locales y estatales, lo convierten en el paraíso para la producción de la droga más solicitada y lucrativa no sólo en EU, sino también en Europa. Y de todo Guerrero, y de todo México (y hay “think tanks” que aseguran que de todo el mundo), Iguala es el mayor y más eficiente de los proveedores.
Se entiende, pues, que ante el brillo de tanto dinero mediante, tantos se hagan de la vista gorda (por no pensar que de la cartera rebosante). Y tantas fosas y tantas muertes surjan de la misma tierra que genera esos cultivos...
Addendum: Y, por si eso fuera poco, ahora del suelo mexicano ya está logrando brotar la hoja de coca. Hace apenas un mes, la policía mexicana realizó el primer hallazgo de sembradíos al sur del estado de Chiapas... Así empezó la amapola en nuestro país: nomás aclimatándose...
