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¿QUIÉN REGULA LOS ESTACIONAMIENTOS PRIVADOS? Debido a la proliferación de automóviles se ha vuelto una necesidad imperiosa encontrar lugares para estacionamiento en las grandes ciudades. En las zonas céntricas de la Ciudad de México, por ejemplo, es imposible ...

¿QUIÉN REGULA LOS ESTACIONAMIENTOS PRIVADOS?

Debido a la proliferación de automóviles se ha vuelto una necesidad imperiosa encontrar lugares para estacionamiento en las grandes ciudades. En las zonas céntricas de la Ciudad de México, por ejemplo, es imposible hallar espacio en la vía pública y únicamente en algunas zonas de las alcaldías Benito Juárez, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo hay parquímetros.

La Semovi es la que vigila el correcto funcionamiento de este servicio. Pero en las zonas donde no hay parquímetros han proliferado estacionamientos improvisados, que suelen ser lotes baldíos, muchas veces sin algo parecido a pavimento. A cambio de nuestras llaves sólo recibimos un papelito donde está anotada la hora de ingreso, eso es todo. Hay que confiar en que, de regreso, vamos a encontrar todos nuestros objetos o que al auto va a estar donde lo dejamos.

¿Quién supervisa la correcta operación de estos sitios, hay alguna norma que deban cumplir para la prestación del servicio?  Generalmente tienen una cartulina con garabatos donde, se supone, están establecidas las tarifas, pero que, a la hora de pagar, nada tienen que ver con la realidad. Los precios dependen de la persona que esté a cargo en ese momento.

Pero, además de estos lugares improvisados, los que tienen una empresa responsable y se encuentran en los centros comerciales también incumplen con muchas normas. Pero las tiendas se deslindan, porque argumentan que el servicio de estacionamiento no lo proporcionan ellos.

Hay algunos estacionamientos, como el que se encuentra frente al Sams Club de San Jerónimo, donde no hay iluminación, por lo que es necesario alumbrar con linternas para poder guardar las compras (con los riesgos que esto implica); el pavimento está destruido desde hace años y sigue sin reparar, por lo que transitar con el carrito de compras es imposible. Además, en esta época de lluvias, se forman gigantescos encharcamientos que, al no encontrar desagüe, se vuelven pestilentes.

¿La dependencia gubernamental que periódicamente da un informe acerca de quién es quién en los precios no debería ser la encargada de verificar y sancionar estas anomalías? Porque el costo ha ido en aumento y, a pesar de los desperfectos mencionados, nunca han dejado de cobrar.

OLGA SALMAN

CIUDAD DE MÉXICO

PROTECCIÓN CIVIL

Cada que llega septiembre, algo dentro de los chilangos nos hace saber que va a temblar; ya lo sabemos y, aunque digan que en cualquier mes puede pasar, en México tenemos otros datos o, al menos, eso hemos comprobado en la última semana. Y, como aquí nos tocó vivir, debemos recordar que, en cualquier momento, podemos estar ante un evento de esta naturaleza y más nos vale estar preparados, sobre todo, a quienes vivimos en zonas consideradas de alta sismicidad.

En mi caso, vivo en un octavo piso en la colonia Escandón, sabemos de antemano que, cuando suene la alerta sísmica, no podemos bajar, pues es riesgoso para nosotros en caso de que el temblor sea de una magnitud superior a 7. No es que nos resignemos a quedar atrapados, más bien es importante saber qué hacer si no podemos salir de nuestros hogares. Antes que nada, debemos mantener la calma y ubicarnos en los pasillos, donde generalmente están los muros y columnas que no tan fácilmente se derrumban.

Ubiquemos un mueble que esté hecho de material fuerte, como el acero; el refrigerador o muebles hechos de madera pura o granito pueden soportar el peso, en caso de que el techo se caiga. La idea es colocarse de tal manera que se haga un triángulo entre el objeto “seguro” y nosotros, claro, siempre cubriéndonos la nuca.

Bajo ninguna circunstancia debemos ubicarnos cerca de la cocina, pues ahí suelen haber objetos que puedan caerse: ollas, cuchillos, vasos de vidrio, etcétera; además, es peligroso por las posibles fugas de gas. El baño tampoco es un lugar seguro ni aquellas habitaciones donde haya ventanas y no tengan muebles que nos puedan ayudar a crear huecos y soportar la caída del techo.

Otra cosa que es de suma importancia es tener a la mano una mochila donde tengamos alimentos, como barritas energéticas o chocolate, frutos secos y una botella de agua, así como un mini botiquín de primero auxilios, una lámpara de mano, silbato, una radio de pilas, si se puede, documentos importantes y un directorio de contactos, ahora que casi todo el mundo tiene celular, sería bueno agregar una pila recargable.

Todo esto debemos compartirlo con las personas con las que vivimos, no importa si son menores de edad, por el contrario, debemos enseñarles a cuidarse, mantener la calma y saber qué hacer en caso de un sismo de mayor magnitud.

No lo tomemos a la ligera, si bien no se puede predecir un sismo, sí podemos estar preparados para sobrevivir.

FEDERICO ESPINOSA

CIUDAD DE MÉXICO

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