Las tres magníficas

La imagen pública de todo candidato político debe integrar coherentemente todos los estímulos verbales y no verbales que se emitirán en la campaña. Por eso, cuando existe un buen cónyuge, su esencia debe incorporarse al plan estratégico

VALOR AGREGADO…

Puedo citar varios nombres de esposas que se han convertido en patrimonio político en campaña: Por ejemplo: Michelle, por su presencia y capacidad oratoria, para Barack Obama, en EU; Brigitte, por su capacidad intelectual y amatoria, para Emmanuel Macron, en Francia; o Angélica, por su belleza y popularidad como actriz, para Enrique Peña, en México. En todos esos casos encontramos que ellas significaron un valor agregado que fue digno de explotación ante los diferentes grupos de audiencias, gustando mucho, representando un elemento complementario diferenciador de los rivales. Pues ahora resulta que en la actual precampaña/campaña electoral en México, los tres principales contendientes poseen un cónyuge capaz que bien podría aprovecharse para complementar y modificar positivamente la percepción en torno a sí. Me parece que es un escenario poco usual, pues si bien ya es difícil hallar uno que pudiera dar el “empujón” a la imagen del candidato, ahora… ¡tres!, se antojaría prácticamente imposible, pero es real. Ellas representan el perfil de lo que es una mujer inteligente, preparada y segura, que bien merece convertirse no solamente en fuerte apoyo de la causa marital, sino parte importante de su imagen pública.

AQUÍ ESTÁN…

Hablo de Juana Cuevas Rodríguez de Meade, Carolina Martínez Franco de Anaya y de Beatriz Gutiérrez Müller de López, a quienes me he dado a la tarea de estudiar a la luz de las seis imágenes subordinadas a su imagen personal (física, profesional, verbal, visual, audiovisual y ambiental), aunado al análisis de sus evidentes fortalezas y posibles debilidades, siendo esto lo que encontré y comparto.

UN BUEN TRÍO…

Juana es la más tradicional de las tres. Es poseedora de una sonrisa que transmite sinceridad, pues no solamente la emite con la boca, sino con los ojos. Comunica decencia, sencillez, seguridad y proyecta confianza, producto de una acertada combinación de educación familiar y preparación académica. Hace una buena pareja con Pepe desde hace más de 20 años que se conocieron en el ITAM, donde estudiaron economía. Puedo decir que es sensible, lo deduzco, pues procura una buena relación con el arte de manera ocupacional, lo que le agrega el adjetivo de culta, y también porque es voluntaria en centros de salud. Su única debilidad como patrimonio político es la misma que la de su marido: el haberse permeado de la imagen del PRI al aparecer en eventos públicos, al más puro y viejo estilo de su ahora partido. Carolina es una mujer de estilo elegante, reflejo perfecto del alto nivel socioeconómico en el que nació. Tiene tres hijos pequeños cuya educación se ha convertido en el centro de su vida, por lo que ha preferido conducirse de manera más discreta, alejada un poco de la actividad política de su marido. Poseedora de una buena presencia física y conocedora de los más altos protocolos sociales, encuentra en su elevada posición su principal debilidad, al poder percibírsele lejana y hasta desarraigada de su país, por el hecho publicado de residir gran parte del tiempo en EU. Hace buena pareja con Ricardo y su materia prima es excelente, por lo que su imagen pública podría moldearse satisfactoriamente. Finalmente, Beatriz es la más natural de ellas y quien mejor capacidad de expresión posee, no en balde tiene una maestría en letras, lo que la supone poseedora de una gran cultura. Evidentemente, le gusta leer y su espacio personal lo refleja. Su personalidad es fuerte, pero mesurada, segura de sí misma, poseedora de claras ideas vitales en torno a la autocrítica, la superación personal, el amor o la maternidad. Guapa, es la segunda esposa de El Peje, quien enviudó. Ya lleva casada once años y tiene un hijo con él. Bohemia, igual que su marido, le gusta mucho cantar y no lo hace mal. Como podrán darse cuenta, son tres mujeres dignas de una estrategia de imagen pública. Lástima que sólo una podrá convertirse en primera dama de México.

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