Pros y cons de los NMC

Los nuevos medios de comunicación son las redes sociales. Ellas te informan, te entrelazan, te actualizan o te instruyen, pero también te destruyen, te desinforman, te alarman o te angustian. Todo al tiempo y distancia de un click
 

LOS MTC…

En mi libro El poder de la imagen pública escribí la siguiente sentencia: “Si estás en los medios de comunicación eres importante y eres verdad, si no estás, no existes”, con ella, claramente y por el tiempo en que fue escrita, quería transmitir a los lectores la gran influencia que ejercían la tele, la radio, las revistas y los diarios en las vidas de quienes se relacionaran con ellos, tanto de manera interna como externa. Los medios tradicionales de comunicación (MTC) convertían en figuras públicas relevantes a quienes laboraran “a cuadro” dentro de ellos, pero también otorgaban notoriedad a quienes, circunstancialmente, formaran parte de una nota periodística, convirtiéndolos en individuos famosos o infames, no importando que tan sólo fuera durante el tiempo señalado por Andy Warhol, artista pop que en 1968 declaró que “en el futuro, todos serán mundialmente famosos por quince minutos”, refiriéndose precisamente a ese grado de influencia y de poder que se otorga a quien se interrelaciona con los MTC.

LOS NMC…

Hoy la jugada está cambiando de manera acelerada. Los MTC están viendo, con sorpresa y angustia, que la mayoría de las personas, sobre todo los jóvenes, ya no acuden a ellos para entretenerse o informarse, sino que, debido a su flexibilidad, libertad y otorgamiento del control de la información, los están sustituyendo por el uso de sus redes sociales favoritas, desde Facebook, que es la más popular, hasta Snapchat, cuyo uso está menos extendido y es casi infantil, pasando en medio por Twitter, Instagram, YouTube o LinkedIn, para satisfacer todas las necesidades de comunicación personal. Es evidente que, a mayor edad y menor nivel socioeconómico, el cambio hacia los nuevos medios de comunicación (NMC) se esté dando con mayor lentitud, pero eso no obsta para poder señalar que, en el terreno de la comunicación social, el futuro es de los NMC.

EL PELIGRO LATENTE…

Los NMC tienen muchísimas ventajas, tantas como cualquier usuario de ellas, sin importar su edad, pudiera mencionar por experiencia propia. Sin embargo, lo que hoy me preocupa como elemento de imagen pública son las desventajas que las mismas prerrogativas traen implícitas y que quiero mencionar como elementos participantes para construir o destruir una reputación en minutos. Los imagólogos definimos la reputación como una imagen pública sostenida en el tiempo. Esto quiere decir que si nosotros repetimos los estímulos que generan la percepción sobre algo o alguien durante un tiempo suficiente, la opinión vertida después de percibirlos se habrá arraigado tanto, que la identidad otorgada a través de la palabra vendrá a crear el patrimonio (cuando es buena) o descrédito (cuando mala) de la reputación personal o institucional. En mi personal punto de vista, les estamos otorgando a las redes sociales más poder de influencia del que en verdad merecen. Esto es debido a la manera tan veloz como indiscriminada en la que circula la información. Tal es el problema que cualquier persona con menos de dos dedos de frente, absolutamente inculta e ignorante, se cree con el derecho de escribir cualquier imbecilidad carente de sustento o de hacerse eco de la idiotez ajena, lo cual es peor, pues le está otorgando un poder de influencia a una fuente desconocida sin imaginarse el daño enorme que podría estar ocasionando sin darse cuenta, al generar un montón de sentimientos negativos en los ingenuos usuarios de los NMC que, hasta ahora, no dudan acerca de que lo que está en las redes sociales sea importante y verdad. Reacciones emocionales tales como: El miedo, la angustia, ira, incertidumbre o confusión están generándose todos los días de manera exponencial, dependiendo del grado de viralización que haya logrado la idiotez original. Ahora pongan este escenario como caldo de cultivo para que algún maloso profesional difunda campañas de propaganda negra que sirvan a oscuros intereses electorales o poderosos objetivos gubernamentales. Yo, en su lugar, ya estaría preocupado, ¿no?

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