Escenario electoral ideal 2018
En el Colegio de Imagen Pública hemos realizado una serie de análisis sobre la percepción existente hacia cada uno de los precandidatos a la presidencia, hemos hecho sus combinaciones y en todas gana AMLO… menos en esta que hoy les presento.
SUPERCANDIDATO…
Y digo que gana en todas, menos en una, porque Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene el más alto nivel de conocimiento de todos los suspirantes a la silla grande, debido a su personalidad mediática, incluyendo a las redes sociales, y también a que empezó su campaña electoral desde hace mucho tiempo, de hecho once años, anticipándose a todos los partidos políticos que todavía no pueden definir a su candidato. Hoy, en Morena no existen dudas porque el Movimiento Regeneración Nacional fue precisamente creado por él para postularlo a él y si a todo esto le agregan que la percepción sobre su persona está siendo favorecida por el refrán “La tercera es la vencida”, entonces tenemos en su caso a un candidato muy difícil de vencer. Acuérdense que estoy hablando como imagólogo, dando un diagnóstico basado en las circunstancias dadas hasta el mes de septiembre del 2017, pero que puede servirles para explicar por qué el tabasqueño encabeza todas las encuestas, más allá de su discurso populista o de su voto duro.
¿Y LOS DEMÁS?…
Por eso es que en todos los demás partidos están tronándose los dedos tratando de resolver el problema mayúsculo que representa la decisión de elegir al mejor candidato que enfrentará con éxito al morenista. En el PRI ya han decidido quitar los candados de antigüedad y militancia que existían para poder ser candidato y así abrir las posibilidades de presentar a gente como Aurelio Nuño, persona muy allegada al presidente Peña, de José Antonio Meade, sobreviviente de muchas batallas y político percibido como serio en las varias secretarías de Estado que ha ocupado en dos regímenes diferentes, también el de José Narro, actual secretario de salud y exrector de la UNAM, así como al lógico de Miguel Ángel Osorio Chong, político ejecutivo avezado en las artes de gobernar. Por el PAN pretenden llegar Margarita Zavala, quien ya sabe lo que es estar en los pinos, Rafael Moreno Valle, quien ya gobernó Puebla y por supuesto Ricardo Anaya, el presidente del partido, quien ya ha mostrado su fortaleza. Sin embargo, el mayor problema está en que el partido azul se encuentra muy dividido por la actuación contraria de cada uno de ellos con respecto a los otros dos. Por el PRD, también dividido, pero en tribus políticas, no se vislumbra nadie mejor que Miguel Ángel Mancera, quien barrió en la elección para Jefe de Gobierno de la CDMX; por supuesto que no dudo de que existan en el partido amarillo otros suspirantes que quisieran contender, pero si ya de por sí el jefe Mancera la tiene muy difícil, cualquier otro significaría una mayor desventaja en el momento electoral. De los demás partidos no me ocuparé debido a que a ellos les convendrá, como siempre, establecer alianzas que les permitan perdurar.
¿Y QUÉ TAL ESTO?…
Fantaseando un poco, les comparto que existe un escenario ideal que representaría una interesante y gran competencia electoral. Este se basa en la lógica que debería seguir el PRI presentando a José Antonio Meade como su candidato, por ser él quien reúne la mayor experiencia política con la menor vulnerabilidad y por otro lado en el coqueteo que han tenido el PAN y el PRD para formar un frente ciudadano que pudiera presentar un candidato de unidad, es por eso que se me ocurre que pudieran llamar a una extraordinaria figura externa, que, gozando de una buena imagen pública, fuera un gran negociador y lograra unificar a ambos partidos en torno a sí. Ese personaje mágico bien podría ser Juan Ramón de la Fuente (JRDF), político con imagen de no serlo, cosa que es importante entre la ciudadanía, con gran experiencia como ex rector de la UNAM donde resolvió de buena manera muchos conflictos y como exsecretario de estado, o sea que ya sabe de qué lado “masca la iguana”. Imagínense ahora a El Peje compitiendo contra estos dos candidatos, caray… creo que las cosas para el tres veces candidato ya no serían tan fáciles como hasta ahora lo han sido, por lo que tendría que crear nuevos caminos de acción. Lo único que falta es que el doctor de la Fuente, los partidos y sus aspirantes quieran, sé que sería difícil, pero a poco no estaría bueno.
