Eeeeeeeeh… ¡FIFA!

Para el mexicano típico, cualquier prohibición significa un reto a no acatarla, más aun cuando lo que le quieren prohibir atenta contra su forma de ser, contra su idiosincrasia, contra su peculiar forma de hablar y de comunicarse. 

TE DIGO, PERO NO DIGO…

Si algo cuesta trabajo a los extranjeros cuando visitan México con fines laborales o de negocios es que en nuestro país la palabra no es exacta, aunque se haya emitido correctamente. El mexicano puede decir que va a hacer algo y, sin embargo, esquivar el compromiso de cuándo, cómo o en dónde lo hará, porque habrá expresado a sus contrapartes que será al ratito, que, si quieren, se verán en “tu” casa, pero que, por favor, lo esperen tantito, porque antes irá a hacer otra cosa, pero “rapidito”, todo dicho de tal manera que lo único que habrá expresado es que tal vez lo prometido nunca llegará a suceder, pues ya tiene otros intereses que no le permitirán ser puntual y que, a la mera hora, no se habrá podido en “su” casa por oscuras razones. Cuando el forastero llega a reclamar el incumplimiento, él responderá, muy campante, que no había quedado “confirmado”, que sólo lo había sugerido y, además, había advertido que tal vez no sucedería, pues tenía otras cosas que hacer. ¿Le suena familiar?

LO MISMO, PERO DIFERENTE…

A esta incapacidad mexicana de no poder decir que no a algo, causa por la que recurrimos a complicados circunloquios, deberemos aunar el hecho de que, en México, una misma palabra puede tener múltiples significados, dependiendo de la forma en que haya sido expresada. Así, gringos, alemanes o japoneses se encontrarán con una amplia gama de misteriosos significados encerrados en palabras de uso muy frecuente; pongo como ejemplos los usos del verbo chingar o del sustantivo madre, los cuales, en su inmensa mayoría, estarán muy alejados de su significado original. Por supuesto que esto hace más difícil que los sajones puedan llegar a entendernos, pero ni modo, en México así somos y, o “nos agarran la onda” o tendrán que “largarse mucho pa la chingada”, porque aquí somos “a toda madre”. ¿Verdad que sí?

DIÁLOGO ENTRE SORDOS…

Por supuesto que esto no lo sabe o no lo puede entender la gente que dirige la FIFA, el máximo organismo que rige el futbol a nivel internacional. Ellos insisten en prohibir que, como hinchas, le gritemos “puuutooo” al portero del equipo rival cuando va a despejar el balón, pues creen que se trata de una conducta discriminatoria calificada de homofóbica y no es así, para nada, para entenderlo bastaría con que analizaran el hecho de que muchos homosexuales mexicanos aficionados al fut también lo gritan, y ni modo que sean homofóbicos. Lo que además sucede es que el señor Gianni Infantino y compañía sólo entienden el significado literal de la palabra y desconocen la idiosincrasia mexicana, que le otorga múltiples usos y significados. Vamos por partes. Uno de los significados más frecuentes que le damos en México a la palabra puto es como sinónimo de cobarde, por lo que somos capaces de llamar puto a un amigo heterosexual que no se atreve a hacer algo o que lo está haciendo con falta de ánimo o valor. Así es que le decimos “atrévete, no seas puto”, sin que ello convierta en homofóbico al animador ni en agraviado al pusilánime. Por otro lado, cuando el portero rival se está apenas preparando para despejar el balón, los aficionados nacionales primero intentan distraerlo con el sonido “eeeeeeeh”, mientras hacen un ademán tembloroso, con el fin de distraerlo, de que se equivoque en su despeje, no como afirmación de una posible homosexualidad del arquero con el propósito de discriminarlo. Vamos, ni tenemos el conocimiento sobre su sexualidad ni la intención de ofenderlo en lo personal, solamente el deseo de sacarlo de concentración al expresar algo parecido a “Císcale, císcale, diablo panzón”, pero de manera más corta y coloquial. Pero esto la FIFA nunca lo entenderá porque es sajona, así que seguirá prohibiendo la expresión y amenazando a México con castigos inútiles, actitud agresiva que, a su vez, los aficionados mexicanos tampoco aceptarán, porque ni que fueran tan putos como para doblegarse… así que seguirán gritándolo.

Twitter: @victor_gordoawww.imagenpublica.mx

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