Ganó el sentimiento
Trump no engañó
a nadie. El que se presentó como misógino, racista, prepotente, violento, intransigente, ignorante, insolente y hasta infantil
es el que verdaderamente es,
y esa autenticidad pegó en el corazón de quienes lo eligieron.
¿TONTO ÉL?..
Por supuesto que a todos los que analizamos el proceso desde el punto de vista de la razón, la lógica, la ética y el deber ser, nos pareció que el resultado electoral gringo fue un acto de ignorancia y de irracionalidad absoluta. Pero quien estuvo bien desde el principio fue el señor Trump y no nosotros, que nos dejamos llevar por la antipatía que nos hizo perder la objetividad de su brillante estrategia electoral. Él jamás apeló a la razón, de hecho, entre más se alejaba de ella, más ascendía, sino a los sentimientos de la masa de americanos inconformes que su equipo tenía claramente detectada en sus carencias y necesidades, así que, apoyado en una gran campaña de propaganda, logró posicionarse como el personaje no político que ofrecía rescatar a América para dársela a los verdaderos americanos, por eso se dedicó a pegarle con todo a todos los que no fueran de su grupo objetivo, hasta hacerse del puesto de mayor poder sobre la tierra. Hace ya tiempo que escribí en mi libro titulado El poder de la imagen pública que el proceso de decisión humana depende mayoritariamente de los sentimientos, no de los pensamientos. Este proceso decisivo se deriva de estudios científicos que han profundizado en la manera como utilizamos el cerebro en nuestras decisiones diarias, aquéllas en las que no hay cabida para el frío análisis y el estudio de la información en pro o en contra de un asunto que nos preocupa, lo cual nos permitiría tomar una decisión cavilada, sino que preferimos actuar guiados mayoritariamente por la inteligencia emocional. Esto me permite afirmar que sentimos antes que pensamos, lo que fundamenta una de las recomendaciones más frecuentes que hacemos a nuestra clientela política: la de que en sus discursos se dirijan al corazón y no al cerebro, pues así lograrán convencer más fácil y rápidamente a sus seguidores. Trump hizo eso y no se salió del guión. No sé cómo no lo vi venir.
INTERESANTE EXPERIMENTO…
Drew Westen, investigador en temas de personalidad y sicología social de la prestigiada Universidad de Emory en Atlanta, Georgia, EU, realizó una investigación en la que tomó un grupo de foco con personas preparadas que tenían fuertes convicciones partidistas divididas entre demócratas y republicanas y los sometió a la escucha de los discursos de candidatos opositores mientras estaban conectados a un lector de resonancia magnética que permitía identificar qué áreas del cerebro se accionaban al discutir los tópicos escuchados. El estudio reveló que las áreas cerebrales relacionadas con el razonamiento estaban prácticamente desactivadas, mientras que las áreas de la corteza cerebral relacionadas con las emociones entraban en profusa actividad. Adicionalmente se inducía a los miembros del grupo a que discutieran sobre las posibles contradicciones en las que caía el candidato de su predilección; al hacerlo aumentaba la lectura de la intensidad emocional mientras más se bloqueaba la capacidad racional, quedando demostrado que, al calor de la emoción, la discusión perdía toda lógica, la razón se cerraba y esto impedía a los simpatizantes de cada candidato poder distinguir la evidente contradicción del individuo en el que tenían puestas sus simpatías, esperanzas y creencias. Hago hincapié en que todos los asistentes a la prueba eran individuos bastante razonables y capaces de integrar información nueva a sus juicios, siempre y cuando no contravinieran a sus sentimientos producto de su simpatía personal. Todos esgrimían una gran cantidad de argumentos defensores de su postura y automáticamente se convertían en los detractores del contrario, dispuestos a lo que fuera con tal de que su conveniencia no se viera amenazada. Trump fue muy inteligente, siempre supo lo que hacía y se convirtió así en el mejor ejemplo de lo que sucede cuando la razón se bloquea para dar paso a la emoción que ciega la luz del pensamiento. Felicidades, Mr. Trump, aunque nos pese, se la ganó.
Twitter: @victor_gordoa
