La imagen de EPN puede cambiar
Ha pasado una semana después del miércoles negro, cientos de miles de líneas se han escrito al respecto y nadie defiende la controvertida visita. ¿Tiene solución la imagen presidencial? Yo creo que sí.
UNA HISTORIA IDEAL...
Tal pareciera que para el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) todo está perdido, pero no es así. En el terreno de la ingeniería en imagen pública existe un axioma que nos habla del dinamismo de la imagen como característica inherente, de hecho, el propio Presidente es un buen ejemplo de ello. Parece que ya todos olvidamos los tiempos en que EPN era bien percibido, pero tendrán que recordar que desde tres años antes de ser candidato a la Presidencia era el hombre señalado por todos como el más viable para regresar al PRI al poder. Cuando era gobernador del Estado de México nadie llegó a calificarlo con los adjetivos negativos que hoy se le endilgan, todo lo contrario, se le percibía con la autoridad, sensibilidad e inteligencia suficientes para gobernar, dada la forma como había enfrentado las crisis sociales o políticas que se le habían presentado. Su noviazgo y posterior boda con la actriz Angélica Rivera fueron reseñados como un cuento de hadas: el joven príncipe viudo que encontraba la felicidad con una especie de Cenicienta a quien sus seguidores adoraban. Nadie criticó el enlace, todos los detalles del mismo se cuidaron con mucha sensibilidad y así llegó de manera indiscutible a la candidatura con un halo ganador, muchísima gente anticipaba su victoria y no había mujer que no lo considerara guapo. En campaña, su popularidad creció, todavía resuenan las porras de mujeres que, más que ver a un político, admiraban a una suerte de rockstar, ¿las recuerdan? “Enrique, bombón, te quiero en mi colchón”. Había nacido una estrella. La gente lo quería y la imagen de su nueva esposa le ayudaba a crecer en popularidad.
LOS PRIMEROS AÑOS...
Nadie dudó de su clara victoria electoral, así llegó validado a la Presidencia. En sus primeros meses de gobierno logró lo que se antojaba imposible: unir a la clase política clave en torno a las reformas que México necesitaba, una educativa, otra energética, más allá la laboral, la enojosa fiscal, la avanzada en telecomunicaciones y hasta una política, las cosas iban a cambiar, se movería la patria hacia un futuro promisorio. Los medios de comunicación nacionales y extranjeros lo adoraban y lo presentaban como un salvador de su país, literalmente así lo presentó en su portada la célebre revista Time.
¿QUÉ CAMBIÓ?...
Los estímulos, los malditos estímulos negativos que cambiaron en corto tiempo la percepción y, más adelante, la reputación del Presidente. Sin embargo, no todo está perdido, toda imagen es rescatable porque en su naturaleza está el ser dinámica, es decir, la solución al problema se encuentra inherente a su causalidad. Me explico. Toda imagen empieza con los estímulos verbales y no verbales que de manera simultánea la conforman en la mente de cada perceptor. Esa imagen mental se traduce en una opinión que identifica lo percibido y con el tiempo forja su reputación. Al presidente Peña Nieto le estallaron varias crisis cuyo manejo fue realizado de manera incorrecta e inoportuna, la sucesión de ellas fue tan rápida que la percepción en torno a su figura fue transformándose de manera también acelerada. Vamos, hasta su imagen física cambió a través de la pérdida de muchos kilos de peso, lo que inconscientemente contribuye a percibirlo débil. La difusión de lo bueno, que tan bien se había manejado cuando era gobernador, se descuidó, de ahí el intento reciente de resaltar lo bien hecho. Las redes sociales contribuyeron a magnificar los errores y pronto la calificación de gobierno cayó a niveles peligrosos. Pero todo tiene solución, hoy, cuando todo parece estar perdido, es cuando con más sensibilidad se debe pensar en un cambio de actitud. La imagen es dinámica, así que, si se cambian los estímulos, cambiará la percepción. La clave se encuentra en que el protagonista de esta dramática historia quiera cambiar, enmendar los errores, reconocer la realidad y señalar, con hechos, el nuevo camino. La esencia de antes sigue estando en la misma piel, así que sólo él tiene la solución, lo apoya el hecho de que la imagen es dinámica.
Twitter: @victor_gordoa
