La olímpica imagen de México
Somos lo que somos, por eso hacemos lo que hacemos y nos va como nos va. Es una cuestión idiosincrásica. La consecuencia es que, por ella, vamos dejando una imagen negativa que nos afecta a todos.
SOMOS LO QUE SOMOS…
La idiosincrasia es el conjunto de características esenciales que nos diferencian de manera individual o colectiva, el cual señala una clara diferencia entre grupos de gente, nacionalidades o razas. Los mexicanos somos lo que somos debido a nuestra conformación de factores como el temperamento, carácter, principios humanos de comportamiento y valores morales, sumados al contexto de desarrollo genético, histórico, cultural, educativo, socioeconómico y hasta laboral, incluyendo la percepción que tenemos de nosotros mismos en lo personal y como país.
SER MEXICANO…
Es entonces bajo el cariz idiosincrático nacional que analizo la actuación de la delegación olímpica mexicana en los recientes juegos celebrados en Río de Janeiro. Debo aclarar, antes de iniciar, que me veo afectado por una serie de pensamientos y emociones contradictorios que tal vez modifiquen la objetividad de esta colaboración, pero créanme que trataré de ser lo más racional posible. Lo que pasa es que, siendo mexicano, he tratado toda mi vida de luchar contra la idiosincrasia nacional; por ser mexicano, convencido guardo un gran respeto por nuestro pasado histórico prehispánico y por todo los signos y símbolos que nos dan identidad, pero a la vez me avergüenzo, me enojo y entristezco por la manera de ser de muchos compatriotas que afectan mi orgullo de ser mexicano. Es verdad que todos somos mexicanos, pero estarán ustedes de acuerdo conmigo en que hay de mexicanos a mexicanos, lo malo es que pagamos justos por pecadores.
CINCO CASOS EXCEPCIONALES…
Siento un gran respeto por cualquier deportista de alto rendimiento que tiene el valor de ir a una justa internacional a medirse en competencia contra lo más granado del orbe. Esfuerzo, disciplina, valentía y sacrificio son, por lo menos, algunas de las cualidades que han tenido que poseer para desempeñarse como tales y lograr ser medallistas. Para fortuna nacional, en las últimas horas de las competencias cayeron tres medallas que permitieron que México sumara cinco para quedar en un deshonroso lugar 61 entre todos los países participantes, siendo aventajado por otros con economías y dimensiones inferiores. Lo sucedido en Río de Janeiro nos deja muy mal parados, pues no solamente acusamos un bajo rendimiento deportivo, sino que evidenciamos la descoordinación y antagonismo que existe entre las actuales autoridades deportivas mexicanas, ya tachadas internacionalmente de incumplidas. Asistieron muchos nuevos deportistas que demostraron que les falta mucho, y algunos otros muy experimentados que, aun habiendo ganado con anterioridad, no pudieron con el nuevo reto. La delegación mexicana, eso sí, fue numerosa, multitud paseante que no pudo disimular que hasta la novia de don Alfredo Castillo, mandamás de la Conade, desfiló uniformada. Demostramos ante el Comité Olímpico Internacional que las autoridades deportivas mexicanas dentro del COM y la Conade sí están profundamente divididas por causa de sus diferentes intereses, de hecho, de no haber sido por la intervención de don Olegario Vázquez Raña ante el COI, nuestros taekwondoines hubieran sido descalificados por razones extradeportivas. Dejamos en claro que nuestros atletas no fueron tan buenos para competir, pero sí para poner pretextos que intentaron justificar las causas del bajo desempeño: falta de apoyo, mala calidad de uniformes, luces cegadoras, injusticia de los jueces, viento, falta de concentración y muchos más. Evidenciamos que somos malos para ganar en la cancha o pista, pero buenísimos para echar relajo en las gradas, ponernos máscaras, sombrerotes, colgarnos bigototes y envolvernos en banderas tricolores, aunque el oro no haya caído, al cabo que lo importante no es ganar sino competir. Total, el éxito no se mide en medallas, tal como fue declarado por el señor Castillo. Éste es un nuevo fracaso que minimiza nuestra imagen como país competitivo. Como les dije, no hay remedio, creo que se trata de una cuestión idiosincrásica.
Twitter: @victor_gordoa
