La imagen caótica es contagiosa
En el terreno de la ingeniería en imagen pública, ese riesgoso contagio se llama permeabilidad y es la característica que explica por qué las instituciones se ven afectadas por la imagen de sus titulares y viceversa.
ES INEVITABLE…
El fenómeno de la permeabilidad de la imagen pública está basado en el proceso mismo de la percepción, facultad que le permite al ser humano traducir lo que percibe en una opinión, misma que le impulsa a decidir a favor o en contra de lo percibido, sin importar que haya sido falso o verdadero, al final de cuentas, la percepción de cada quien se convertirá en su realidad. Ésta es la causa de que el contagio de la imagen termine convirtiéndose en un axioma o, dicho de manera más sencilla, en una verdad que no necesita demostración, es porque así somos todos. ¿Suena injusto y hasta cruel? Sí, pero no hay nada que hacer al respecto, sólo reconocer que así es el juego de la imagen pública y que con esas reglas deberá de jugarse.
LA INSTITUCIÓN SE CONTAGIA…
Vamos primero en el sentido de la persona hacia la institución: la manera como sea percibido el número uno de cualquier organización determinará la opinión que se tenga de toda ella. Lo explico con ejemplos, si usted percibe mal a su presidente, dirá que el gobierno es malo, aunque haya hecho algunas cosas buenas; si usted percibe bien a un empresario, dirá que su empresa es buena, aunque tenga problemas internos de funcionamiento, ¿lo ve?, la imagen de la titularidad permea en la institución. El problema se acrecienta cuando comprendemos que no solamente el número uno de una institución es el titular de la imagen corporativa, sino cualquiera que la represente frente a los demás. Pongo más ejemplos: la recepcionista de un hotel será para usted la empresa misma, así como pasará con el vendedor que lo está atendiendo en una tienda. Imagínese ahora lo que sucede en el gobierno, si uno o varios gobernadores son corruptos, usted dirá que el partido que los cobija es corrupto y que la Presidencia lo es también. Se lo dije, es un juego injusto y cruel, pero así es, porque así funcionamos.
LOS MIEMBROS SE CONTAGIAN…
Analicemos la permeabilidad de la imagen ahora en el sentido inverso. Toda vez que usted ha conformado en su mente la imagen de una institución, la manera como usted crea que es ella, le hará creer que así son todos sus empleados. Por ejemplo, si usted cree que la empresa Bimbo es buena, entonces buenos serán su gerente de ventas y hasta sus repartidores. Si usted cree que un partido político es violento o subversivo, entonces le adjudicará esas cualidades negativas a cualquiera de sus miembros, aunque algunos no lo sean.
EL FUTURO CONTAGIADO…
Explíquese ahora la crisis de imagen pública que está viviendo el gobierno mexicano y la del partido político que se encuentra en el poder. Existen muchos elementos de juicio que han llevado a los ciudadanos a creer que el gobierno en funciones es malo y que, por lo tanto, malo es el partido del cual emanó, así como malos serán también aquellos de sus miembros que pretendan gobernar en el futuro. De esta mala imagen permeada en ambos sentidos, es posible desprender la dificultad que tendrá el PRI y sus candidatos para darle continuidad al gobierno en 2018, cuyo preámbulo ya se vivió en las pasadas elecciones intermedias. También explíquese la producción de los hechos caóticos en los que se ha visto inmerso el país, simplemente es conveniente para ciertos rivales políticos que pretenden hacerse del poder, por eso tampoco deberá parecer raro que en algunos lugares la autoridad no se ejerza y se deje hacer, pues con ello se favorece la percepción de que las cosas van de mal en peor. El objetivo es hacer creer que urge un cambio, aunque no se sepa para dónde.
Twitter: @victor_gordoa
