El caso de estudio del senador Lozano

El senador Javier Lozano apareció en la portada de la revista ¡Hola! hablando por primera vez de su noviazgo; pero antes, por vía de Twitter, había reprobado a algunos colegas rivales por actos similares. Aquí el caso.

LAS REDES NO PERDONAN…

Los usuarios de las redes sociales no se andan por las ramas cuando descubren que alguien ha observado un comportamiento fuera de lo común. Ya sea para bien o para mal, y con la fuerza que les proporciona la multiplicación de sus replicantes, son capaces de llevarlo a la cima de la gloria o de denostarlo cruelmente, hundiéndolo en el espeso fango de la crítica social que rechaza al individuo que exhibe incoherencia en su comportamiento, sobre todo si ocupa una posición de alta visibilidad, por ejemplo, en la política, ocupación profesional muy vulnerable en cuestiones de imagen pública. Lo que quiero decir es que, para los políticos, el horno del ¡Hola! no está para bollos.

EL INCOHERENTE CASO…

Hace unos días, paseándome por Twitter, descubrí por casualidad un gráfico comparativo, autoría del periodista Mario Campos, el cual exhibía al senador Javier Lozano en la portada de la revista ¡Hola! y la comparaba con algunos de los tuits que el importante político había publicado anteriormente en su cuenta. En dichos mensajes don Javier criticaba a otros políticos, entre ellos el gobernador Velasco y el presidente Peña, por verse inmiscuidos en situaciones que el senador calificó como frívolas. El comparativo era contundente y daba cuenta en todo su esplendor de la incoherencia en la que su decir y su hacer habían caído, al aceptar aparecer en una revista con connotaciones frívolas. La publicación sabe que esas notas causan escándalo y venden, por eso busca a los políticos, pero al parecer los políticos no lo saben, pues les encanta caer en la tentación de aparecer como personajes de la alta sociedad. Lógicamente, por ser tema de mi especialidad, lo tomé para tuitearlo en mi cuenta @victor_gordoa con este texto: “¿Sabrá el senador que la coherencia es el principal requisito para una buena imagen pública?” Inmediatamente el senador Lozano me contestó en su cuenta @JLozanoA “Mira Víctor: coherencia es cumplir con el trabajo encomendado y NO pagar por estas publicaciones. Así, NO hay tal frivolidad” (sic) -Para después añadir en otro tuit-: “Por cierto, no deja de llamar la atención que te tomes el tiempo de buscar esos tuits en mi TL. ¿Mera curiosidad o encargo?” —asombrado por su insinuación de complicidad, típica de la tribuna legislativa, le contesté a cada uno como sigue: “El punto no es su trabajo, ni la frivolidad, sino la incoherencia entre la crítica de antes y la publicación actual” y “No. Su caso ya circulaba y es ejemplo del daño que produce la incoherencia a la imagen pública, mi especialidad”. No contento con mis respuestas, todavía me replicó: “¡Muchas gracias por la publicidad! Me queda claro que sólo viste la portada de @holamexico y no el reportaje. #BuenViernes”

SUS PROPIAS PALABRAS…

El caso de estudio lo armó él mismo, solito, con sus actos voluntarios. Él apareció en la revista ¡Hola! y él publicó todos los tuits de antes y después e, independientemente de los sentimientos que el senador Javier Lozano connota en sus respuestas, los cuales traslucen su incomodidad y de sus respuestas que infieren la incomprensión del error de imagen pública que cometió, ya publiqué en el canal YouTube de Imagen Pública la anécdota convertida en un caso de estudio de imagen pública youtu.be/FXcZqYZEtlw en donde no quedo solamente como analista de lo sucedido, sino que comparto (de manera gratuita para que no sea frívolo) posibles enseñanzas que el caso puede dejar. Por supuesto que las redes sociales ya manifestaron su disgusto ante la conducta de don Javier, lo cual era lógico y previsible, pero, curiosamente, puedo resumirlo usando las propias palabras que el senador Lozano dejó publicadas cuando criticó a sus pares por lo mismo que después realizaría, así que lo cito textual: Javier Lozano A @JlozanoA “Y luego por qué la sociedad se harta de la política y de los partidos. Se nos ocurre cada estupidez y frivolidad”. Conste, aclaro, lo dijo él.

Temas: