El ascenso y caída de Trump

Esto escribí hace nueve meses en este mismo espacio y, como verán, advertí con claridad lo que iba a pasar si al precandidato republicano le seguían el juego que pretendía. La polarización le ha dado resultados.

“TRUMP NO ES TONTO…

“La propaganda tiene que ver con el arte de persuadir, influir y sugestionar para convencer a otros de que algo o alguien es digno de ser buscado, seguido, apoyado o querido y es muy útil para hacer crecer o deteriorar una imagen pública. La sofisticada técnica propagandística se ejerce a través de muchas estrategias diferentes, siendo una de ellas la de tomar una posición antagónica clara con el fin de atraer a todos aquellos que compartan la misma forma de pensar. Donald no tiene un solo pelo de tonto y mire que se trata de uno de sus atributos físicos más ridiculizados. Con absoluta premeditación y alevosía (excluyo la ventaja, pues creo que, en este caso, es desventaja) el señor Trump ha utilizado la técnica propagandística del antagonismo hacia los mexicanos como bandera inicial de su precampaña, buscando con esto ganar adeptos en su camino a la Presidencia de Estados Unidos. Su apuesta es que todos aquellos estadunidenses que piensan que no solamente los mexicanos, sino los latinos e inmigrantes en general están llevando a su América a la perdición, se sumen a su postulación y finalmente voten por él. Créanme, al güero magnate le damos igual, a él sólo le importa lo que le deja dinero y hasta puedo suponer que contrata a compatriotas ilegales para trabajar en el mantenimiento de sus propiedades inmobiliarias, pero por ahora ellos representan una causa para unir en torno a sí a muchos gringos que no los quieren. Así que relájense, pues mientras más lo ataquen, más lo refuerzan. Para eso es la propaganda”.

TRUMP HA AVANZADO…

Eso no sucedió. Cayeron en su ardid y hoy ya no saben cómo pararlo, pues ya está completamente seguro de que, entre más barbaridades diga, más ganará espacio en los medios de comunicación (éste es un ejemplo), los cuales necesitan de la buena historia que contar, y más simpatizantes que lo ven como la fuerza que el país de las barras y las estrellas necesita. Como el acertado inicio de campaña abriendo fuego contra los inmigrantes le dio buen resultado, desde entonces se ha metido con muchos sectores más, los periodistas entre ellos, que le han valido los adjetivos de: racista, misógino, intolerante, autoritario, desatado, loco, peligroso, hueco, impreparado, todo eso más lo que se acumule esta semana. No obstante ello, el señor Trump sigue ascendiendo en las encuestas, al grado de que su presencia, que en un principio fue considerada como una broma temporal de mal gusto, ahora representa una fuerte probabilidad real de hacerse de la candidatura republicana al gobierno de Estados Unidos. Y eso no lo quieren, aparentemente, ni en su propio partido, pues saben que sostener una campaña de polarización cuando se pelea la Presidencia podría resultar fatal, más aun cuando las balas ya se gastaron. No lo quieren porque saben que al enfrentarse a Hillary Clinton perdería, pues ella llega con una imagen completamente diferente, la de ser un factor de unión, conciliadora, experimentada, madura y, sobre todo, mujer, lo que en los tiempos que corren representa una gran ventaja.

LA GRAN ENCRUCIJADA…

Primero salvar el escollo que ya existe dentro de su partido, puesto que debe considerar que actualmente el principal y más fuerte enemigo está adentro y no fuera de su bando. Después, hacerse de los resultados electorales que lo convirtieran oficialmente en candidato, dejando en el camino a su principal oponente y, finalmente, si llegara a contender por la Presidencia, tendrá que dar marcha atrás, cambiar diametralmente el discurso para cicatrizar las heridas abiertas, pidiendo perdón y girando hacia la unión y no la división basada en enconos, y eso sería decepcionante para los republicanos, quienes se sentirían traicionados, y maravilloso para Hillary, quien podría exhibirlo como lo que es, un político charlatán. Como ven, sigo diciendo que el señor Trump está perdido.

Twitter: @victor_gordoa 

Temas: