Las lecciones de imagen de Francisco
El Papa vino a México, se le vio, se le escuchó y convenció. Puedo decirle que también dio lecciones de manejo de imagen pública ¿Lo habrá planeado así o fue casual? Aquí están mis conclusiones:
AXIOMAS DE LA IMAGEN…
En el terreno de la ingeniería en imagen pública existen muchas verdades axiomáticas que se encarnaron en la figura del papa Francisco sin que necesariamente él o su equipo hayan estado conscientes de ello, simplemente realizaron lo que correspondía de acuerdo a su forma de ser, la investidura y al objetivo trazado para su larga visita, y como consecuencia el resultado se dio de manera favorable ante la mayoría de la opinión pública. Pero… pudo no haber sido así, piénselo bien, no todas las visitas de Estado tienen la resonancia e influencia nacional y mundial como sucedió con Jorge Mario Bergoglio, el ser humano detrás del papa Francisco. ¿Qué hubo detrás? ¿Cuáles fueron los elementos de imagen pública que sirvieron como medio convincente para obtener el resultado positivo? Sígame leyendo.
ESENCIA SENCILLA…
Axioma: “La creación de una imagen debe respetar la esencia del emisor”, pues es ésta el sustento de aquélla. La imagen necesita de la esencia como un edificio de sus cimientos, si éstos no existieran no se podría sostener. Cuando no hay esencia, por más que se intente construir una imagen, tarde o temprano acabará convertida en un disfraz que las audiencias serán capaces de distinguir más allá de la razón, por lo que acabarán denostándolo. De hecho, éste es el problema principal que acarrea la mayoría de los políticos que todavía piensan que la estrategia de besar niños les acarreará la simpatía de los ciudadanos. La coherencia entre la esencia personal del Papa y las acciones que le vimos realizar fue lo que permitió la conexión entre él y los millones que tuvo como audiencia. Su sencillez es innata, no es actuada. Francisco sonríe a la menor provocación. Su manera de proceder rompiendo protocolos para acercarse a la gente viene desde sus tiempos de cura en Argentina. El hecho de seguir usando los mismos zapatos o la misma cruz de antes, o de preferir un vehículo modesto a las grandes y lujosas limusinas, no es nuevo para él. El papado no ha modificado su esencia sino que es ésta la que ha cambiado al papado. Francisco tiene una personalidad simpática y arrolladora porque su palabra y acciones son coherentes con su forma de ser y pensar.
COHERENCIA Y CREDIBILIDAD…
Axioma: “La mente decide mayoritariamente basada en sentimientos”. Cuando el Papa habla se dirige al corazón no al cerebro, no esgrime razones, expresa sentimientos y los provoca porque existe convicción en lo que está diciendo, de ahí que la gente común le entienda, se identifique, le aplauda y lo siga. La expresión de razones desentendidas del sentir social es otro de los grandes errores que se da en el discurso político, no hablan como la gente común y no le dicen las cosas que quiere y necesita escuchar. Todavía existe la falsa creencia de que prometer aún a sabiendas de que no se podrá cumplir, puede dar resultados positivos. El papa Francisco habla y la gente siente desahogo, alegría, tristeza y hasta enojo, entre muchas otras emociones derivadas de su discurso. Su palabra es coherente con sus acciones. Sus estímulos verbales son coherentes con los no verbales, de ahí que en automático se produzca la seguridad en él y entonces se derive confianza en su persona y finalmente se le otorgue la credibilidad, cualidades que no se piden sino que se otorgan y, por lo tanto, deben de ganarse a través de la coherencia. No existe otra forma, cuando la incoherencia pide confianza puede dar por perdida la credibilidad. Axioma: “La imagen de la titularidad permea en la institución”. Francisco ha venido a cambiar a la institución papal y no ésta a él, y como además otro axioma nos dice que “a mejor imagen mayor poder de influencia” es fácil vaticinar que lo que viene para él será todavía más grande e importante.
Twitter: @victor_gordoa
