Kate, Cuau & Negro

Varias figuras del sector del entretenimiento en México fueron noticia importante y, por ello, su imagen se vio impactada. Aprendamos las lecciones que cada una de ellas nos deja.

CASO # 1…

Kate del Castillo.- Coincidentalmente una actriz que se hizo famosa interpretando papeles de reina de las drogas pasó de la ficción a la realidad. No sugiero que se haya visto involucrada en el trasiego de enervantes, Dios la libre, pero sí que habiendo ligado su imagen con la del mayor traficante de drogas a nivel mundial (así se autocalificó el popular y controvertido Chapo Guzmán en la cita que tuvo con ella) hizo realidad la imagen ficticia que se había creado en las series de televisión. La cita clandestina que tuvieron sirvió para introducir a Sean Penn como pésimo entrevistador, pero magnífico cronista de un hecho inverosímil: mientras todo el mundo lo buscaba, los dos actores tuvieron acceso al capo para hablar de la película que sobre su vida él quería que se hiciera y, además, echarse una carne asada con tequilas. Todo lo demás usted ya lo sabe, pero a mí me quedan muchas interrogantes que resolver: ¿Por qué aceptó la cita Kate? ¿Cuál fue su objetivo? Ni riqueza ni fama, pues ya tenía bastante de las dos ¿Ayudar a El Chapo? Para qué. ¿Por qué presentar a Sean Penn pudiendo haber sugerido a un verdadero escritor o periodista? Cualquier profesional hubiera dado un ojo por haber tenido esa oportunidad que, bien aprovechada, merecería el Premio Pulitzer. ¿Habrá la actriz medido las posibles derivaciones legales de su intervención? Ligar su imagen a la del verdadero narco creo que hará mella en su futuro a corto plazo, pues este hecho la encasillará en el papel de La Reina del Sur. Lección #1: nunca hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que después no sepas cómo arreglar.

CASO #2…

Cuauhtémoc Blanco. Hace pocos años la institución que presido le otorgó el premio nacional de imagen pública en la categoría deportes por sobradas razones: por su imagen de “gente del pueblo”, rodeada de una simpatía y cinismo naturales; por el halo seductor que se inventó, aun sin poseer un físico bello, al haberse involucrado con mujeres muy atractivas como Rossana Nájera, Galilea Montijo o Liliana Lago y, lo más importante, por la posesión de una esencia verdadera que respaldaba su imagen. Él ya estaba consolidado y podrían haberle esperado caminos productivos para cosechar lo sembrado en imagen, pero ahí va a complicarse la vida aceptando entrar a la política, la profesión que peor paga en cuestiones de imagen. Al nuevo alcalde de Cuernavaca nadie le otorga la mínima capacidad para gobernar, ahí su experiencia y conocimientos profesionales son nulos. Como el mismo representante que tenía cuando futbolista es ahora quien lo representa y el partido político que lo postuló es quien decide por él, se le percibe como un títere, figura nada positiva. Total, un cambio de rumbo que por ningún lado veo que tendrá un buen desenlace para su imagen pública. Lección #2: como diría el admirado filósofo Juan Gabriel, ¿pero qué necesidad, para qué tanto problema?

CASO #3…

Alejandro González Iñárritu. El buen Negro nos da cátedra de cómo triunfar en un medio tan competido como el del cine internacional, siguiendo una trayectoria profesional seria, con voluntad se mantiene alejado del escándalo público, nada menos que en el medio más tentador para ello. Él hace cosas buenas, triunfa, sonríe y se hace acompañar de María Eladia, su elegante esposa de toda la vida, todo lo cual demuestra que el ser mexicano no está reñido con la demostración de talento y clase. Lección #3: al buen profesional se le reconoce por sus resultados, quien no da resultados da explicaciones.

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