La esperanza del nuevo Reglamento de Tránsito

Quienes tenemos un mínimo de educación vial odiamos el caos vial de la CDMX y tenemos la necesidad de una solución efectiva, pero ¿será el nuevo reglamento de tránsito la solución anhelada?

NUEVA ARMA COERCITIVA…

En lo personal me encantaría que así fuera, pues nada me gustaría más que el nuevo sistema de multas y puntos contra la licencia sirviera de inhibidor para tantos gorilas del volante público y privado que tienen a la capital sumida en un peligrosísimo pantano vial. Pero para mi desgraciada esperanza, la respuesta de la gran mayoría es que no, que no será así, que al entrar en vigor el día de ayer la nueva y rigorista reglamentación del tránsito capitalino, lo que sucederá es que con las nuevas sanciones, los policías encargados de multar tendrán ahora más herramientas coercitivas para pedir dinero a cambio de no levantar una infracción más cara.

ALTA TECNOLOGÍA…

Por supuesto que el gobierno de la ciudad contará ahora con el apoyo de la más moderna tecnología que al respecto se puede usar. Estuve leyendo que contarán con un amplio despliegue de cámaras que serán capaces de retratar a quien esté usando su celular mientras maneja, a quien pise un paso peatonal, se dé una vuelta prohibida o se pase una luz roja, que esas fotos serán analizadas por un gran equipo humano que determinará si el retratado merece ser multado y si es así, será el encargado de enviar al domicilio del infractor la foto correspondiente con el importe de la multa a pagar y los puntos descontados a su licencia de manejo. Hasta ahí todo muy bien, pero… creo que además del talante corrupto de la policía que anda en las calles, la autoridad no está tomando en cuenta muchos otros factores. Veamos.

EL GRAN DESORDEN…

¿Cuántos autos usados que a diario se compra-venden en la CDMX están a nombre del nuevo dueño? Deben ustedes saber que la mayoría de los vendedores particulares de un auto no se preocupan por darlo de baja, de tal manera que el nuevo propietario, nada más les firma una “carta responsiva” en la que se compromete a realizar dicho trámite, así que las nuevas fotomultas le llegarán al antiguo propietario, quien tendrá que ser el “pagano” de las infracciones cometidas por su cliente, o lo que es peor, el cliente del cliente de su cliente. Por otro lado, ¿cuántos conductores en el antiguo DF tienen licencia de manejo, así como para que les importe que les pongan puntos negativos en ella? El dato no quiero ni saberlo, pues es aterrador. Una enorme cantidad de choferes de vehículos públicos y privados no tiene licencia y mucho menos la educación vial mínima requerida, así que la desidia sumada a la ignorancia harán que las fotomultas se comenten como novedad y después se tiren a la basura. Eso contando que llegaran al domicilio en el que viven, pero, de todos los conductores capitalinos, ¿cuántos notifican un cambio de domicilio en la oficina correspondiente? Total, que el nuevo sistema será muy efectivo contra los conductores que dan de baja un auto vendido, que poseen licencia siempre vigente, que viven establemente en el mismo domicilio registrado y que paradójicamente por su mayor cultura vial y costumbre de manejar respetuosamente no suelen cometer infracciones de tránsito, o sea los cautivos por derechos. A la mayoría, sea francamente dicho, el nuevo reglamento y sus fotos les van a hacer lo que el viento a Juárez. Los conductores cumplidos seguirán siendo víctimas del abuso vial de la mayoría y además de las autoridades que les enviarán multas a domicilio —sin foto, por supuesto— de infracciones que no cometieron, pero que tendrán que pagar si es que quieren cumplir con la obligación de verificar su bien cuidado y, por lo tanto, no contaminante auto. Ya me pasó a mí, las pagué, me inconformé y las gané, el proceso me tomó casi dos años, algún día les contaré esa historia, por lo pronto mantendré viva la esperanza de un mejor orden vial a través del nuevo reglamento. Que así sea.

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