La gran fiesta de la F1

La reaparición de la carrera de Fórmula 1 en México nos deja una gran lección sobre la imagen pública de México y los mexicanos, aunque se trate de un deporte de élite y no haya significado diferencia para el campeonato, hubo cosas más importantes que eso.

SOMOS MUY LUCIDORES…

México es un país muy rico, de eso no me cabe la menor duda. El único problema que nuestro país tiene es que lo habitamos nosotros, los mexicanos, a quienes la naturaleza nos ha dado tanto que no es necesario que nos esforcemos mucho para satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo, a los mexicanos nos encanta demostrarle al mundo que somos diferentes aunque realmente no lo seamos, pues si lo fuésemos ocuparíamos un mejor lugar en el comparativo de productividad mundial y uno menos ostentoso en el de corrupción; o seríamos campeones del mundo en muchas disciplinas, lo que, salvo contadas y escasas excepciones, no es así. Los mexicanos somos lo que en el refranero popular se expresaría como “farol de la calle y oscuridad de su casa”, lo cual significa que en la vida diaria no somos muy lucidores, pero qué tal cuando los demás nos están viendo, entonces sí… como nosotros no hay otros. Por ello es un gran consuelo que el gran premio de F1 haya contado con la capacidad organizativa de dos mexicanos, también de élite, para demostrar que sabemos hacer las cosas bien, como lo hace el primer mundo.

COMO NOSOTROS, NADIE...

Venga todo esto al cuento porque después de la exitosa carrera de Fórmula 1 del pasado domingo me parece muy divertido leer que la nota en los principales diarios de México no fue la carrera per se, sino linduras como: “Ambiente incomparable”, “Aunque la carrera no ha sido la más emocionante, se demostró que aquí es posible organizarla”, “México único”, “Triunfa la afición”, “Sube Rosberg al mejor podio de su vida”. “Me hicieron sentir como un rockstar” (Rosberg) “Yo creo que no hay una carrera que se le compare a México” (Checo Pérez). Declaraciones y encabezados todos que se centraron en la manera de ser de los mexicanos, no en el deporte automotriz. Para el asistente promedio, el chiste de esta peculiar carrera no fue satisfacer a una afición que en México es escasa, sino estar en la fiesta. Así de simple. Era ir para ver y dejarse ver, sin importar si el altísimo costo por boleto se tenía que contratar a meses sin intereses o que las carreras de coches no interesaran. Tampoco sin tomar en cuenta que asistiendo a la pista te quedas en blanco si no estás atento de los medios informativos auxiliares que te enteran de las cosas, irónicamente tal como sería si la vieras por televisión. Sin preocuparse por no conocer la sofisticada mecánica automotriz del siglo XXI, del por qué se usan tres compuestos de llantas diferentes o de qué manera se puntean los resultados de las carreras, todo eso eran detalles sin importancia que no menguaban el ánimo popular, pues lo importante era gozar, estar muchos juntos, gritar, beber, circular, beber, botanear, beber, y demostrarle al mundo que verdaderamente somos buenos para lo que sabemos hacer mejor: “enfiestarse”. Hacer sentir a los de fuera que “mi casa es su casa” y que para “chingones” aquí estamos los mexicanos. La frase que mejor transmite lo que estoy explicando la dijo el campeón Hamilton: “Esta es una afición como de juego de futbol”. ¿Lo ven? él también se dio cuenta.

¿Y LA VERDADERA AFICIÓN?…

Soy un apasionado de los autos. Sigo a la Fórmula 1 desde mi fanatismo infantil por Jim Clark en los sesentas, sí, pero… ¡No estuve el domingo!, y nada de mi fanatismo tiene importancia para nadie si no estuve en “La Carrera”, si no fui parte de los 134 mil 850 espectadores que dejaron en taquilla cerca de 60 millones de dólares. ¡Me lleva! Todo por andar de productivo mientras los demás demostraban al mundo lo que es gozar una verdadera carrera. ¿Ardido? Claro que no… al cabo que ni quería ir. (Ni hablar, sí me dolió, pero eso no obsta para que felicite desde este espacio a Carlos Slim Domit, a Alejandro Soberón y a los sendos equipos de trabajo que sacaron adelante el paquetote de organizar el circo más caro del mundo para solaz del espíritu pachanguero mexicano).

Twitter: @victor_gordoa

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