Coherencia, ética y empatía
¿Es coherente la exigencia de impuestos con la calidad del servicio público? ¿Es ético el engaño perpetrado por VW? ¿Es empático que un banco te diga invierte y luego no te apoye?No, ¿verdad?
INCOHERENCIA…
La incoherencia es el origen del problema más grande que está viviendo el mundo: la falta de credibilidad. La incoherencia entre lo que se dice y luego se hace; la incoherencia entre lo que se parece y lo que verdaderamente se es. La incoherencia cotidiana en el acontecer de la vida pública y privada que produce desencanto, decepción, frustración, enojo, sensación de impotencia y rechazo frente a todo lo que se proponga por parte de los grandes detentadores del poder político y económico a nivel mundial. Lo sé porque lo vivo a diario, lo conozco porque es el inicio de cualquier cita de consultoría en imagen pública… ¿Por qué si yo creo que soy el mejor, no obtengo los resultados esperados? La respuesta ya la sé de antemano y siempre se confirma mediante el proceso de auditoría de imagen que llevamos a cabo: Porque existe incoherencia entre los procesos de comunicación verbal y no verbal, en los que un mensaje se dice con palabras y otro sin ellas. Porque existe incoherencia entre lo que se es, la esencia, y lo que se parece ser, la imagen.
ÉTICA…
Y ojalá y hasta ahí llegara el problema, lo que sería mucho más fácil de resolver, pero la cosa no para ahí sino que se complica más cuando a la incoherencia se le agrega la falta de ética y la carencia absoluta de empatía. Vivimos hoy en un mundo en el que la ética profesional ha desaparecido del ejercicio de la mayoría de las profesiones no importa que se trate de policías, diputados, abogados, ingenieros, profesores, médicos o hasta sacerdotes, no importa si trabajan para el gobierno o para una empresa, tampoco es relevante su género o nivel socioeconómico, la falta de valores morales y principios humanos de comportamiento está presente en todos los ámbitos, y lo que es peor, empieza a tomarse como un aceptado patrón común de comportamiento.
EMPATÍA…
La empatía podría asumirse como la capacidad de ponerse en el lugar del otro para entender sus emociones y su problemática personal y por lo visto es una postura que ya pocos, muy pocos practican. De verdad… ¿cuántos políticos cree usted que verdaderamente se interesen en el ciudadano que los eligió y les paga? (otra incoherencia más que raya en la ironía) ¿Cuántas empresas trabajan comprometidas con la real satisfacción de las necesidades de sus consumidores y cuántas de ellas reaccionan positivamente ante el incumplimiento de algún compromiso? La respuesta honesta es altamente preocupante: casi nadie y mi intención al poner este tema relevante de la idiosincrasia nacional en la palestra es la de colaborar presentando soluciones que puedan aportar un mayor bienestar a la gente común y corriente, como usted o como yo, que no pretendemos otra cosa que tener dinero en la bolsa y un mejor lugar para vivir, objetivos que cada vez son más difíciles de alcanzar porque del otro lado siempre está alguien que quiere llevarse nuestro dinero o que no nos brinda a través de su trabajo las condiciones necesarias para poder vivir mejor. La solución está al alcance de nuestra mano si ponemos juntas tres condiciones indispensables en nuestro trabajo diario, hagamos lo que hagamos, sea cual fuere el giro que ustedes mencionen: coherencia, ética y empatía. No se necesita más que ser y parecer, decir lo mismo con nuestras palabras y nuestros actos. Necesitamos recuperar el desempeño personal conforme a los valores morales y los principios humanos de comportamiento básicos; y finalmente debemos intentar anteponer las necesidades y problemática de los demás en nuestra convivencia diaria para así lograr el perfecto entendimiento interpersonal que conduzca a la satisfacción plena. No les pido demasiado ¿O sí?
Twitter: @victor_gordoa
