Cría fama… ¡y ponte a cuidarla!
La reputación la defino como una imagen pública sostenida en el tiempo, y ella constituye el más grande patrimonio al que una persona o empresa puede aspirar. Aprendamos todos de los errores del caso Volkswagen.
ESTRATEGIA ERRÓNEA…
Pocas reputaciones empresariales eran tan buenas y apreciadas en la industria automotriz como la que la empresa Volkswagen había creado a lo largo de más de 70 años. Al menos en México era tanto el arraigo de la marca Volkswagen que si hubiéramos preguntado a cualquier persona qué palabras se le vendrían a la mente con tan sólo escuchar la mención de la marca, estoy seguro de que la mayoría andaría en torno de los siguientes adjetivos: económico, aguantador, servicial, rendidor, práctico, familiar, fácil de mantener. Calificativos todos muy merecidos, pero que poco a poco han ido desapareciendo en tanto que la empresa fue introduciendo cambios en su estrategia de posicionamiento, la cual incluyó la desaparición de su auto icónico, el popular vochito, para así dar paso a autos cada vez más sofisticados.
VIL ENGAÑO…
En aras de cumplir con ese giro hacia la sofisticación, los autos alemanes se han hecho de complicados softwares que controlan prácticamente todo su funcionamiento, al grado de que ya se han hecho las primeras pruebas de vehículos que se conducen por sí solos, pareciendo cosa de un futuro que ya nos alcanzó. Sin embargo, no todos esos programas han sido diseñados para bien de los compradores de autos, sino también para engañar a los procesos detectores de índices de contaminación, lo que parece increíble viniendo de los alemanes, pero lo que se descubrió así lo demuestra. Ellos se atrevieron a poner componentes electrónicos ocultos que falsean los resultados anticontaminación que tanto presumen en su publicidad, quedando así como engañadores de los consumidores que buscan traer un auto lo más ecológico posible. El problema se agrava porque entonces el engaño se convierte en un atentado contra la salud del planeta, porque afecta a esa conciencia ecológica que tanto preocupa a millones de personas en la actualidad.
PÉRDIDAS ENORMES…
Ciertamente el software malicioso sólo se instaló en los vehículos que usan combustible diesel, mismo que en México no es tan popular por su mala calidad, pero afecta en el mundo a más de 11 millones de coches, lo que implica mandar a revisión forzosa a igual número de unidades, lo que representará para la armadora germana un gasto no contemplado de muchísimos miles de millones de dólares, aunado a las multas que recibirá en cada país de acuerdo a su particular legislación. Consecuencia de lo anterior ha sido la caída dramática del valor de sus acciones otrora sólidas, como corolario de las enormes pérdidas que arrojará en los años venideros, así como de la previsible baja en la producción de unidades y los despidos masivos de personal. Por supuesto que la primera baja fue la de su director general Martin Winterkorn. Este hecho inédito habrá producido un daño adicional a la reputación de las marcas hermanas Audi, en la que ya se comprobó el mismo engaño y Porsche, aunque en su caso todavía no haya pruebas al respecto. Finalmente la empresa Volkswagen termina dañando no sólo su reputación, sino la de los alemanes en general, que de haber sido considerados como excepcionalmente buenos en lo que hacen, hoy caen en la baja categoría de defraudadores, sentando el precedente negativo y la sospecha para cualquier producto alemán que pretenda ser de vanguardia. Ante todo este caso crítico de imagen pública yo me pregunto: ¿pues en qué estaban pensando los ingenieros automotrices que diseñaron el fraude y los directivos que lo aprobaron? ¿En que nadie iba a darse cuenta jamás? Pobres alemanes, tan inteligentes y disciplinados para muchas cosas y tan ingenuos y pillos para otras.
Twitter: @victor_gordoa
