7 razones para no querer ser intelectual

Yo no soy intelectual… aunque haya escrito libros y fundado la primera facultad en imagen pública del mundo. No, no soy intelectual, ni quiero serlo, les diré por qué.

EL OSCURANTISTA…

La percepción popular que configura la identidad de un intelectual se da comúnmente en torno de las siguientes características: 1) sabe mucho acerca de algo desconocido para la mayoría y cuando por fin expresa su conocimiento, lo hace con desgano y de manera que nadie pueda entenderle, ya que es condición de la intelectualidad preservar su sitio mediante la lejanía de la comprensión, pues si al hablar fuera claro, se arriesgaría a perder el título de intelectual en aras del buen profesor, gran capacitador o excelente motivador, de ésos que sí venden muchos libros. 2) Esto da paso a la siguiente característica; un intelectual no vende muchos libros, porque si lo hiciera sería parte del mundo capitalista que denuesta, aunque en su intimidad exista deseo de riqueza económica para poder satisfacer sus gustos por la gastronomía, el tabaco, los antros, los viajes y las viejas. 3) El intelectual cuida mucho su imagen física descuidada, por ello procurará traer el cabello perfectamente desaliñado, la barba crecida y el aliento a tabaco y comida mexicana, este último no por chovinismo sino porque las garnachas son más baratas que el foie gras. Tendrá especial debilidad por las camisas de algodón estampadas y mal planchadas, los jeans (de marca gringa) y los zapatos con suela de goma. Prenda imperecedera será el chaleco, de preferencia tejido por una fémina cercana a su corazón. Usará accesorios de cuero o étnicos. Procurará usar lentes con armazón de pasta gruesa, pues son básicos como símbolo de lectura.

EL SOCIALISTA…

4) Para que un intelectual tenga veracidad debe ser de izquierda y estar siempre con las causas del “pueblo”. Se da, por supuesto, que apoyará las causas de los partidos que estén catalogados de ese lado del espectro político no importa cómo se llamen, quién los encabece o los desmadres que organicen. Estará dispuesto a prestar su nombre para comunicados masivos que protesten de cualquier tema contra los poderosos y participará gustoso en aquellos eventos masivos que tendrán gran visibilidad, siempre y cuando se le conceda un lugar en el estrado principal. Para ser considerado intelectual será condición sine qua non ser antiyanqui a rabiar por lo que, al analizar comportamientos sociales negativos, echará la culpa a los gringos, ¡ah! y a la televisión privada. Pobre de aquel compañero intelectual que se atreva a salir en la tele, pues lo considerará como traidor aunque en el fondo le dé envidia.

EL PAVO REAL…

5) El intelectual quiere demostrar que sabe más que los otros, que siempre tiene la razón, que su libro y opinión son mejores a los de los otros intelectuales, por lo cual buscará el reconocimiento descalificándolos, sobre todo en foros públicos y en especial en los medios de comunicación, a quienes abomina hasta que por fin aparece en ellos, sin el reconocimiento público la vida del intelectual no tiene sentido. 6) Su grupo social estará constituido por amigos que no serán intelectuales, pues rivalizarían con él, los cuales deberán admirarlo por saber tanto. 7) Le gustará ser parte del séquito social de algún poderoso político o empresario que lo incluya entre sus invitados y si se puede tomarse una foto con él para enmarcarla y lucirla en la salita de su casa. Por supuesto que frente a la imagen intelectual descrita existen honrosas excepciones, a ellas les admiro, sin embargo, los intelectuales no las aceptarán, pues serán consideradas de derecha, capitalistas, proyanquis, hipócritas y traidoras, aunque sean inteligentes, astutas, atractivas, bien vestidas y, por supuesto,.. ricas.

Twitter: @victor_gordoa

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