“Cuando veas las barbas…

de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, reza un viejo refrán fácil de entender, pero difícil de implementar por la falta de humildad para aprender en cabeza ajena.

INOPORTUNA RENUNCIA…

Guatemala pareciera estar muy separada de nosotros, pero no es así. Territorialmente somos países vecinos, juntos hacemos frontera y los guatemaltecos son absolutamente iguales a los mexicanos, tanto en idiosincrasia como en costumbres y manera de sentir. Lo sé porque he estado ahí muchas veces. Miren, si nunca han ido a Guatemala, imagínense al estado de Chiapas y a los chiapanecos, pero con mejor ciudad capital. La renuncia y detención del presidente del país hermano Otto Pérez Molina acusado de corrupción, parece que no nos incumbiera, pero tampoco es así, llega en muy mal momento para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, justo cuando casi habrá transcurrido un año aciago desde Ayotzinapa (ahora reloaded) hasta la fuga de El Chapo, periodo que ha generado un grave deterioro en su imagen personal y en la de la institución que representa.

EJEMPLO PELIGROSO…

Por más que el Presidente y su equipo intentan estrategias de comunicación eficaces, nomás no pueden salir avantes en la percepción ciudadana que insistentemente lo descalifica, le arma escándalos con causa justificada o sin ella y lo hace responsable hasta de lo que no ha hecho. Dentro de este escenario bastante desfavorable, la salida escandalosa del Presidente guatemalteco viene a significar un ejemplo peligroso. Cuando se compara lo sucedido en Guatemala con lo que está sucediendo en México, surge en los mexicanos la percepción de que si los vecinos pudieron tirar a su Presidente, ellos también podrían, acusando que lo que les falta es la unión y el valor para lograr el cambio en la misma forma que se dio en la frontera sur, tendencia que ya debería de haber sido detectada puntualmente, pues está en las redes sociales e implica un grave e innecesario riesgo para la estabilidad gubernamental.

URGE UNA INFLEXIÓN…

Creo que la estrategia de comunicación de la Presidencia podría seguir una mejor estrategia en tiempos de crisis, para decirlo me baso en el hecho irrefutable de que si hubiera sido acertada, hoy no se estarían enfrentando a una opinión pública recalcitrante. Por lo tanto, urge implementar nuevas tácticas que permitan que la percepción de la ciudadanía cambie rápidamente y con ella venga la mejoría paulatina en la imagen y reputación del presidente Peña Nieto. El asunto es complicado, pues para ello se necesitaría abandonar la postura racional proveniente del ejercicio del gran poder, sustituyéndola por otra más sensible y cercana al sentimiento; pero esto, esto queridos lectores, requeriría de un acto de humildad sin precedentes por parte de un presidente mexicano. El punto de inflexión es verdaderamente sutil, pues no se trata de comunicar debilidad sino empatía a través de la comprensión del sentir de la ciudadanía, emociones que se pueden detectar sin necesidad de gastar grandes sumas en investigaciones de opinión cuando ahí están, al alcance de todos, renovadas cada día como producto del ejercicio de comunicación transparente que millones de mexicanos realizan en las redes sociales, único pero eficaz medio que han encontrado para manifestar su verdadero sentir. En Guatemala la crisis estalló cuando se ignoró el sentir de la gente; sé que al Presidente de allá se le aconsejó con anticipación que corrigiera el rumbo, recomendación que decidió no seguir. Ahora es demasiado tarde. Eso pasa cuando la razón pesa más que el sentimiento. Afortunadamente en México todavía están a tiempo.

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