Bienvenida Sra. Crisis

Soy hijo de la crisis. He vivido las del 76, 82, 87, 95 y 08, más la que se acumule esta semana. Las dos primeras me revolcaron, las demás ya no. Le diré por qué.

TODA CRISIS ES RELATIVA…

Sr. Gordoa, le faltó mencionar algunas, podría algún estimado lector decirme con sobrada razón, pero resulta que para mí las restantes no fueron tan significativas y si lo fueron ya no me acuerdo, lo que para el caso es lo mismo. Como además no soy economista sino consultor en imagen pública, la opinión que verteré en esta ocasión estará basada en la percepción que tengo de las crisis después de haber vivido tantas durante toda mi vida. Imagen es percepción, así que la que he originado sobre ellas se convertirá en su imagen para después transformarse en el juicio de valor que les dará identidad. Si la imagen que usted tiene de la crisis difiere de la mía, al derivarse de su personal percepción será también válida por lo que la respetaré, ya lo dice la sabiduría popular: “Cada quien habla como le va en la feria”.

NADA ES PARA TANTO…

La imagen que tengo de las crisis económicas producidas ya sea por la depreciación de nuestro peso frente al dólar, la caída del mercado de valores, el truene del sistema bancario, la caída del precio de las materias primas internacionales entre ellas el petróleo, la apreciación o depreciación del valor de los metales, los altos índices de inflación, los precios del mercado inmobiliario, la ruina económica de algún país y cuantas más causas quiera usted agregar, es tan mala o buena dependiendo del perjuicio personal que hayan ocasionado, y como en mi caso ninguna me ha vapuleado tanto como para que no haya podido recuperarme, lo que va usted a leer es que tengo una buena imagen de ellas, que no me sorprenden y mucho menos me asustan, vaya, hasta las espero ansioso pues ahora las veo como una oportunidad magnífica para crecer, ya que tengo identificados los factores que me han permitido sobrevivirlas. Se los comparto.

PASOS SENSATOS…

Primero. Ya aprendí que las crisis pueden preverse, que cada una de ellas ha avisado que ya estaba próxima su visita. El único requisito que se debe cumplir para poder anticiparlas es mantenerte informado, pues si no sabemos cómo se gesta una, menos vamos a identificar que ya se está moviendo cerca de nosotros. Mantenerse informado, escuchar mucho a los expertos públicos y privados en el tema, sin hacer mucho caso a sus filias o fobias, pues a la mera hora ellos sólo darán explicaciones y no tomarán las decisiones por ti, servirá para establecer patrones de comportamiento que podrán advertirte que ahí viene la siguiente crisis. Segundo. Tomar decisiones precautorias con antelación, mucho antes de que la nueva crisis económica suceda, ayudará a que luego no te arrastre el contingente masivo que, guiado por el miedo, tomará las mismas decisiones que tú ya tomaste, pero demasiado tarde, amplificando el tamaño del daño. Tercero. Ante la crisis no dejarse llevar por el miedo que produce el pánico. Ninguna crisis ha sido permanente, todas han pasado y el ciclo ascendente siempre ha empezado inmediatamente después de que han alcanzado su punto más bajo. Cuarto. Aprovechar ese nadir para entonces invertir nuevamente comprando a precios de oportunidad. Luego siéntate a esperar el momento de volver a vender mucho antes de que caiga la siguiente crisis, dejando que el último peso se lo ganen los demás, tomando las utilidades que te permitan seguir ahorrando y creciendo. Quinto. Crecer con base en la reinversión de lo ganado, no de lo pedido prestado. Eso exige tener el dinero ahorrado que te fortalezca y dé tranquilidad en tiempos de crisis. No hay mejor sensación que la de dormir bien cada noche, eso creo yo. Con todo esto sólo puedo expresarle que la imagen que tengo de cada crisis que he vivido es muy buena, pues o me han enseñado a manejarlas o las he aprovechado para crecer, así que viviré la actual con especial calma pues estoy listo para aprovecharla, como le dije, ya cada quien hablará como le haya ido en la feria.

   Twitter: @victor_gordoa

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