¡Ah!, qué míster Trump

La gente tiende a confundir la publicidad y la promoción con la propaganda, no obstante se trata de tres técnicas distintas para influir en usted, ¡así que cuidado!

MUCHA CONFUSIÓN…

Lo oímos decir con frecuencia: “los candidatos dejaron toda tirada su propaganda”,  cuando la verdad es que se trata de los artículos publicitarios como pasacalles y pósters que se utilizaron para “vender” al candidato; o también decimos “me repartieron una propaganda en el semáforo” y lo cierto es que se trata de un volante promocional que anuncia un descuento especial en la mueblería de la esquina. No me sorprende, es común la confusión. Tampoco lo critico, pues no existe la obligación de saberlo, pero para mí es importante aclarar qué es cada cosa para poder tener una base firme de lo que voy a escribir acerca del nuevo villano favorito de México, el señor Donald Trump. Por favor siga leyendo.

TRES COSAS DISTINTAS…

La publicidad es una técnica de comunicación social cuyo objetivo es influir en la conducta humana con el fin de vender. Es directa, no oculta su objetivo, utiliza el ego como eje rector y un lenguaje que puede parecer hasta excesivo. El mensaje de la publicidad es “cómprame”. La propaganda es, también, una técnica de comunicación social que trata de influir en la conducta humana, pero con un objetivo diferente: el de influir ideológicamente en la mente de los receptores con el fin de ganar adeptos. Es indirecta, disimula su objetivo y utiliza el lenguaje de manera más sutil. Su mensaje cambia a “quiéreme”. Por otro lado, la promoción es una técnica de ventas que lo que hace es acercar el producto al consumidor tanto como se pueda con el fin de que lo conozca mejor, que le parezca accesible y que, finalmente, lo adquiera, como cuando una demostradora le da a probar el queso en el supermercado, la distribuidora de licores patrocina las bebidas de un evento o la mentada mueblería le ofrece un buen descuento por un tiempo limitado. Por lo tanto, es un error llamar a la publicidad y a la promoción propaganda, cuando se trata de tres técnicas completamente distintas. La propaganda tiene que ver con el arte de persuadir, influir y sugestionar para convencer a otros de que algo o alguien es digno de ser buscado, seguido, apoyado o querido y es muy útil para hacer crecer o deteriorar una imagen pública. La sofisticada técnica propagandística se ejerce a través de muchas estrategias diferentes siendo una de ellas la de tomar una posición antagónica clara con el fin de atraer a todos aquellos que compartan la misma forma de pensar.

TRUMP NO ES TONTO…

Donald no tiene un solo pelo de tonto y mire que se trata de uno de sus atributos físicos más ridiculizados. Con absoluta premeditación y alevosía (excluyo la ventaja, pues creo que en este caso es desventaja) el señor Trump ha utilizado la técnica propagandística del antagonismo hacia los mexicanos como bandera inicial de su precampaña, buscando con esto ganar adeptos en su camino a la Presidencia de EU. Su apuesta es que todos aquellos estadunidenses que piensan que no solamente los mexicanos, sino los latinos e inmigrantes en general están llevando a su América a la perdición, se sumen a su postulación y, finalmente, voten por él. Créanme, al güero magnate le damos igual, a él sólo le importa lo que le deja dinero y hasta puedo suponer que contrata a compatriotas ilegales para trabajar en el mantenimiento de sus propiedades inmobiliarias, pero por ahora ellos representan una causa para unir en torno a sí a muchos gringos que no los quieren. Así que relájense, pues mientras más lo ataquen más lo refuerzan. Para eso es la propaganda. Además, ni se preocupen, pues también puedo apostarles a que el señor no ganará ni siquiera la candidatura, ya que en el país del norte nadie lo toma en serio, allá Trump no es más que la versión gringa del Dr. Simi, ¿se acuerdan?

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