Lecciones del rey de España
La imagen es dinámica, ése es un axioma que enseñamos en el Colegio de Imagen Pública desde el inicio. Todo parte de algo que he denominado como la Ecuación de la imagen pública.
IMAGEN ES PERCEPCIÓN...
Toda imagen se inicia con un estímulo que los sentidos pueden detectar, dicho estímulo echa a andar el proceso de la percepción que cualquier ser humano realiza de manera muy simple hasta alojar la información percibida en su forma de imagen mental. La ecuación queda así: estímulo + receptor = percepción + mente = imagen mental. Así es que afirmo que imagen es percepción y he ahí la clave de todo el proceso conductual de las audiencias. Quien trabaja profesionalmente en el campo de la ingeniería en imagen pública, quien conoce la imagología, la ciencia de la imagen, a eso se dedica, a implantar imágenes mentales en la cabeza de los demás, para despertar en ellos una conducta en determinado sentido, deseado y planeado con anticipación. Uuuuy ¡qué peligroso! Suena como a trabajo del diablo.
VALOR DE LA ÉTICA…
No, no es así, el acotamiento al gran poder de la imagen pública es siempre la ética, que pone límites al disfraz perceptivo y a la frivolidad conductual, pero ése no es el tema, sino el de que la imagen es dinámica. Todo este rollo introductorio es para poder situar en el contexto de la ética el hecho de que el rey de España Felipe VI le haya quitado el título de duquesa de Palma de Mallorca a su hermana, la infanta Cristina, nombramiento que le había dado su mismísimo padre, el abdicado Juan Carlos I. El decreto de cancelación va firmado por el nuevo rey y el jefe de gobierno Mariano Rajoy. ¿Así o más duro?
RESCATAR LA IMAGEN…
La monarquía española traía los índices más bajos de imagen pública de los últimos 40 años, descenso de respaldo popular ocasionado por el propio rey Juan Carlos I y su conducta disipada, a lo que poco contribuyó el hecho de que Iñaki Urdangarin, esposo de la infanta Cristina, se haya visto inmiscuido en procesos de dinero mal habido relacionados con el tráfico de influencias y conflicto de intereses. La infanta lo sabía y la opinión pública la castigó. Como la imagen es dinámica, si cambias el estímulo cambias la percepción y, entonces, la opinión de la audiencia y, por lo visto, los asesores de la casa real española lo sabían, así que aconsejaron al rey Juan Carlos: si quieres recuperar la imagen popular del reinado deberás abdicar en favor de tu hijo y luego el nuevo rey tendrá que “castigar” a su hermana, despojándola del título nobiliario que tú mismo le has otorgado, en pocas palabras, el hermano tendrá que cargarse a la infanta consentida. Miren que no es poca cosa y si usted quiere dimensionar el valor de la decisión solamente pregúntese… ¿hubiera usted abdicado al trono y después permitido que su hijo castigara a la niña de sus ojos? No está fácil, ¿verdad? La acción ha sido bien recibida por parte del pueblo español, que ahora ve con muchísima más simpatía a su nuevo rey y conste que de por sí el “chaval” había sido siempre bien recibido, pero ahora… ahora, es otra cosa, por de pronto se redimensiona su figura, gana autoridad moral y con sus acciones de paso rescata la imagen de la ancestral monarquía de España. Mire usted que el ejemplo bien podría seguirse en México y que el presidente Peña Nieto podría recuperar mucho de la imagen pública perdida en los primeros años de gobierno. ¿Que por dónde debería empezar? La opinión pública lo sabe bien ¿que a quién tendría que quitarle el título o el puesto? No creo que sea difícil de saber, pero sí de decidir. Creo que una vez pasadas las elecciones en México el nuevo escenario está tendido y que podría favorecer el tomar decisiones valientes, aunque dolorosas, anteponiendo el deber a los quereres, las cuales podrían rescatar mucho de lo perdido. Falta tan sólo contestar a la pregunta, ¿lo hará?
Twitter: @victor_gordoa
