Candidatos mamarrachos

Mi vida siempre ha girado en torno de la comunicación. Mi amor por ella me ha llevado a trabajar en el medio de la publicidad, de tal manera que tengo experiencia en escribir y producir comerciales para la televisión.

También me di una vuelta de casi 15 años por el mundo de los medios de comunicación, durante la cual pasé por la radio, la televisión y la producción musical, hasta que llegó el momento de que mi inquietud por contribuir al medio me llevara a dar el paso que definiría el resto de mi vida, el de la creación de la ingeniería en imagen pública, la nueva comunicación.

LA RELATIVIDAD DE LA IMAGEN…

¿Y por qué este articulista estará tirando todo este rollo que poco me importa? Podrá preguntarse usted con justicia, a lo que yo, rápidamente, tendría que contestar que, primero, para poder justificarle que sé de lo que estoy hablando y, después, para fundamentar el porqué los spots de algunas campañas políticas que pretenden alcanzar una diputación federal me están, literalmente, derritiendo la última neurona que me quedaba. Resulta que existen casos que me han producido un estado tal de esquizofrenia, que ya no sé si alquilarme como payaso en fiestas infantiles o de plañidera en funerales de pueblo; que ya no sé si están bien o mal y que mis posiciones como imagólogo y como ciudadano común se contradicen horriblemente. Antes que todo quiero que usted sepa que la producción de cualquier imagen pública siempre debe ser relativa a tres factores indispensables: la esencia, el objetivo a lograr, y la satisfacción de las necesidades de aquellos a quienes se va a dirigir (grupo objetivo le llaman los mercadólogos). Esto quiere decir que si usted tuviera que producir su imagen, ésta tendría que ser producida con base en quien usted es, lo que quiere lograr y lo que necesita ofrecer a su grupo objetivo para satisfacerlo. En el mundo de la ingeniería en imagen Pública esto se conoce como el axioma de la relatividad de la imagen, cosa que ahora usted ya sabe.

¿CUMPLIRÁN...?

Tengo esquizofrenia en torno a algunas campañas porque, desde la óptica de mi especialidad, ciertas mamarrachadas ofrecidas (acciones desconcertadas y ridículas define la RAE) corresponden perfectamente con los tres factores de la relatividad que le acabo de mencionar: 1) por lo visto algunos candidatos así son, mamarrachos (personas defectuosas, ridículas o extravagantes. Hombres informales no merecedores de respeto) o, al menos, lo parecen en sus spots publicitarios. 2) Sus grupos objetivo se localizan en los sectores socioeconómicos bajos, cuya educación es escasa y a esos les gusta el desmadre (juerga desenfrenada) y la vacilada (burla, tomadura de pelo), por lo que quedan satisfechos y 3) el objetivo del pretenso diputado es gustar, caer bien para que voten por él. Con base en todo ello, lo que analizo está correcto, tal vez así gusten y entonces ganen.

LA COSA CAMBIA…

¡Aaaah!, pero desde la óptica de lo que debería ser la política, el enfoque cambia. 1) Para empezar debería elegirse a los candidatos entre la aristocracia del servicio público, es decir, entre los mejores, y si esos mamarrachos son los mejores menuda consecuencia nos espera. 2) Sería también adecuado que quienes quisieran ser diputados tuvieran el conocimiento necesario para desempeñarse como tales, hablo de una formación académica y la experiencia profesional que garantizaran el rendimiento profesional. 3) Finalmente, tendrían que transmitir una propuesta clara que pudieran cumplir en el caso de que resultaran elegidos, pero ella no aparece por ningún lado, por lo que concluyo: creo que nos espera un negro futuro legislativo, contradictorio y desmadroso, considero que a corto plazo la imagen del diputado no podrá mejorar y que en la Cámara de Diputados seguirán pagando los justos por los pecadores. Qué lástima.

Temas: