La mala paga, paga mal
Que no te paguen lo que te corresponde, cuando te corresponde, es uno de los actos que más indignación, enojo y frustración produce en cualquier ser humano. Simplemente a nadie le gusta que le paguen mal, ya sea por un servicio prestado, la mercancía entregada o el ...
Que no te paguen lo que te corresponde, cuando te corresponde, es uno de los actos que más indignación, enojo y frustración produce en cualquier ser humano. Simplemente a nadie le gusta que le paguen mal, ya sea por un servicio prestado, la mercancía entregada o el préstamo otorgado. Llama mi atención, que no obstante, que se trata de un acto plenamente condenado por cualquier agraviado cada vez existan más personas que en lo individual o como capitanes de empresas incurran en esa mala y dañina práctica, justificándola como signo de inteligencia superior o de política instituida… claro… mientras no se sepa, pues cuando se revela, pagar mal produce daños cuantiosos a la reputación, provocando que después nadie quiera hacer tratos con quien paga mal (por eso el SAT logró recaudar miles de millones de pesos adicionales al publicar la lista de los deudores de impuestos).
Reputación como Patrimonio…
La reputación, que no es otra cosa que una imagen pública sostenida en el tiempo, es un patrimonio valiosísimo que genera lealtad, sentimiento inigualable que debería apreciarse más que a cualquier dinero. Los mal pagadores existen porque saben que siempre hay alguien que se los permita, generalmente por la necesidad de sostenerse, ya sea económicamente (por vender) o sentimentalmente (por cariño) aunque en la tesis que hoy sostengo esa admisibilidad no evitará el daño a la imagen pública del abusivo, pues el abusado de todas maneras acabará difundiendo entre la sociedad la mala praxis de su abusador, por lo que el daño estará hecho con el gran riesgo de incrementarse por la imponente acción de las redes sociales.
Predicar con el Ejemplo…
Para comprobar mi postulado debo tener el valor de poner un ejemplo real y aunque podría exponer muchos que me han contado, como no me constan prefiero exponer lo que me pasó con la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, empresa considerada grande y rica. Ella me contrató para impartir una conferencia en el mes de agosto de 2014. Me dijeron que me pagarían a los 75 días (sesenta para registrarme como proveedor y 15 más para trámite de pago) y, aunque el plazo sobrepasaba nuestro estándar, acepté y trabajé de acuerdo a lo pactado. Al poco tiempo me dijeron que si pagaba una cuota podían reducir mi tiempo de registro al menos 30 días y así pagarme antes. La oferta me hizo sentir mal, por lo que la rechacé, entonces me programaron mi pago para el día 12 de diciembre (120 días). Al llegar la fecha de pago me dijeron que como era el día de la Virgen de Guadalupe no podrían cumplirlo, por lo que me reprogramarían para el mes de febrero de 2015 o sea ¡seis meses después de haber trabajado! Ahora bien, volviendo al tema les pregunto… ¿Cuántas cosas les puso a pensar este ejemplo?
Tres Recomendaciones…
Descarten que busco el pago, pues afortunadamente el resto de mis grandes clientes pagan muy bien, así que puedo esperar, lo que quiero es comprobar la tesis de que la mala paga, paga mal, ya que daña la reputación, cosa que puede constatarse con el efecto que lo aquí escrito les haya producido y el daño que podría producir, pues quizás usted lo replique llegando hasta las redes sociales. Para cerrar les comparto con buen ánimo tres recomendaciones que nunca les fallarán en la construcción de una buena reputación: 1) honren su palabra, si dicen que van a hacer algo, cúmplanlo. Concienticen que es la suma de los compromisos cumplidos la que les otorgará la buena reputación. 2) Si pueden dar más de lo pactado háganlo sin dudar. Dar más, siempre traerá más. 3) Nunca cambien su reputación por dinero, pues es el único bien que el dinero no puede comprar.
*Rector del Colegio de Imagen Pública
Twitter: @victor_gordoa
