¿La misma gata?

Los que ganaron al salir perdiendo: Jesús Murillo Karam y Monte Alejandro Rubido.

Vianey Esquinca

Vianey Esquinca

La inmaculada percepción

A escasos días de su Tercer Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto hizo un reacomodo en su gabinete con el que pretende iniciar la segunda parte de su mandato “con muchas ganas y más fuerza”. Los cambios han tenido distintas lecturas, como que se trata de un cambio generacional (los cincuenta son los nuevos setenta), otra interpretación de estos cambios podría ser la siguiente:

Los dos más esperados: era cuestión de días para que Monte Alejandro Rubido y Emilio Chuayffet dejaran sus carteras. El primero, porque alguien tenía que pagar la “imperdonable” fuga de Joaquín Guzmán Loera y el segundo, porque su salud y su capacidad hacían imposible que se mantuviera al frente de la SEP.

Los dos que sorprendieron: Claudia Ruiz Massieu había hecho un buen papel en Sectur, por lo que se entiende como un premio que la hayan nombrado secretaria de Relaciones Exteriores. Por su parte, José Antonio Meade dejará de enviar desde la SRE notas diplomáticas mostrando su extrañeza a todo, a los organismos internacionales, ahora podrá hacerlo al Coneval, a la UNAM, al Inegi y cualquier otra institución que diga que la pobreza no ha sido reducida.

Los dos cambios que no llegaron (ni llegarán): si alguien esperaba que los secretarios de Gobernación y de Hacienda fueran removidos: “La respuesta es un contundente no. No va a haber ningún espacio. No hay ninguna posibilidad. Si me permiten el término coloquial, pues no está el horno para bollos” (Luis Videgaray dixit).

Los que no llegaron (por ahora): Cisen y SCT. Se fue Rubido, pero el director del Cisen, Eugenio Ímaz, se mantiene por alguna mano santa que ha decidido protegerlo. Y otro que se salvó es Gerardo Ruiz Esparza. Seguramente, él se quedó porque fue capaz de aguantar el ridículo que le hicieron hacer con el caso del tren México-Querétaro.

Los new kids on the blockAurelio Nuño al frente de la SEP y José Antonio Meade en la Sedesol son, ahora, los nuevos chicos del barrio; aquellos que llegaron a acaparar el reflector y a poner nerviosos a los que se sentían suspirantes/aspirantes/candidatos presidenciales.

Los dos que levantaron las cejas: Rafael Pacchiano y Rosario Robles. Con Pacchiano la falta de experiencia es un factor de peso, una cosa es ser subsecretario y otra ser titular de la Semarnat. Y en el caso de Robles Berlanga, la que alzó la ceja fue ella, pues hasta el último momento juraba y apostaba que se mantendría al frente de Sedesol.

Los que ganaron al salir perdiendo. Jesús Murillo Karam salió de la PGR en medio de críticas a su desempeño. Lo sacaron de la Procuraduría para enfriarlo, ahora sale del gabinete sin consecuencias. Monte Alejandro Rubido no tendrá que dar ninguna explicación sobre la evasión de El  Chapo.

Los dos que ni frío ni calor, ni caro ni barato: la Sagarpa y el ISSSTE. No es que el nuevo titular de la Secretaría de Agricultura, José Calzada Rovirosa, sea un mal político. De hecho, en Querétaro su aprobación como mandatario era muy alta. Sin embargo, la primera sorpresa es que ¡aún exista la secretaría! Y en el caso del ISSSTE a pesar de ser una dependencia muy importante, su nuevo director, José Reyes Baeza, no se ha caracterizado por ser una estrella de la política mexicana.

Los ganones fueron Francisco Guzmán Ortiz, quien ocupará la poderosa jefatura de la Presidencia de la República y Enrique de la Madrid, quien salió de las sombras de Bancomext para llegar a la Secretaría de Turismo.

Ahora sólo falta demostrar que estos cambios/enroques sean lo que Peña Nieto necesita no para mover a México, sino para mover al gobierno federal del hoyo de popularidad en el que está.

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